miércoles, 26 de junio de 2013

Modas, tabúes y comodines en las Administraciones Públicas

Aquí tenemos un amplio repertorio de conceptos, palabras, frases, ideas, modas que llegan a las Administraciones Públicas (y a los gabinetes técnicos de los partidos políticos) y con la misma se van. Llegan ufanos, brillantes, seguros de sí mismos sin conocer quién les recibirá, políticos de bajo perfil, funcionarios de partido agarrados a su silla "privada", en la sombra del poder, pero definitivamente en la sombra. La lucha desde el comienzo es sorda, silenciosa a más no poder, barriobajera, poniendo palitos en la rueda, arena en los engranajes, cortando el suministro de combustible...De tamaño esfuerzo contra reformador no puede salir nada bueno, y finalmente todas estas ideas, conceptos, renovaciones que triunfan por otros lares, fracasan estrepitosamente (pobriños, ellos creen que han fracasado, pero realmente les han hecho fracasar), y pasan a formar parte de los archivos de funcionarios ilusionados que vieron una vez más frustrados sus intentos de renovar la Administración Pública española, sea del nivel que sea, nacional, autonómico o local. Y eso en el mejor de los casos, porque también pueden acabar esos informes en el cubo de la basura, algunos porque se lo merezcan, copiada inadaptada de otros mejor diseñados para otros clientes, y otros porque los que los tiran no sean capaces de valorar el trabajo bien hecho, encantados con librarse de esa amenaza para ellos y ellas, adaptando a los tiempos que corren la quema de libros.

Y comenzaré por un concepto que va y viene desde hace ya algunos años, desde la NGP, o Nueva Gestión Pública, en los tiempos del vicepresidente norteamericano Al Gore, ¿se acuerdan?, con Clinton en su primer mandato 1993-1997. Qué tiempos aquellos..
Esta palabreja nos trae a mal traer en cualquier administración de la península ibérica. Unos pocos la defendemos a capa y espada, pero en general, lo descarnado de la misma, asusta y pone tan en su sitio al político y al funcionario en general, que se unen en conchabeo diabólico para denostarla y a intentar acabar con ella, utilizando los tradicionales "contribuyente", "administrado" y "doy cuenta a Usted",,...todo lo que haga falta para intentar dejar en su sitio, es decir, bien lejos y bien abajo al ciudadano que debería ordenar y mandar. Todas las empresas de consultoría deberían aprender la lección y esforzarse un poco en remendar sus manuales, so pena de ser arrinconadas, marginadas, estigmatizadas, y por tanto, no volver a ver un euro público en forma de contratos públicos.

Pero es que en la otra acepción de la palabra cliente, el de receptor de servicios, las propias Administraciones lo son de todo aquello que compran. Y de nuevo se arrincona, se ignora la idea de que tenemos que saber comprar, recepcionar, pagar, evaluar y controlar lo que compramos, porque somos clientes. De tan poco que nos gusta que los ciudadanos se presenten ante nosotros como clientes de los servicios que ofrecemos, eliminamos de nuestras mentes la otra acepción del concepto convirtiéndola en el primer tabú del buen político y del obsoleto funcionario/a.

He mencionado a las consultoras...sí, aquí fundamentalmente hemos pasado por diversas modas: la calidad, la estrategia, el liderazgo...Todas se han ido por agujero del retrete en más o menos tiempo, salvo que algún funcionario converso conocedor y experto de esas materias, se haya juramentado para mantenerse en sus trece y continuar con la gran obra modernizadora. De nuevo, pobriño, no le arriendo las ganancias en forma de malos ratos y por tanto, mala salud. Lo experimento en mis propias carnes a diario.

Citaremos más modas, entre las que no pueden faltar en estos tiempos que vivimos, la crisis económica, los recortes, las reformas estructurales, las externalizaciones (con su correspondiente tabú: las privatizaciones), los rescates (y su tabú,las nacionalizaciones), las regulaciones, los convenios para esto y para aquello.

Ya metidos en el área de los comodines, recolectamos del campo administrativo, como bellas flores que crecen como amapolas en un campo de cereales las de la pertinencia, a los efectos oportunos, cuando proceda.

Ah no debemos olvidar otras modas recién llegadas pero bien instaladas en las AAPP: la fotocopia, de lo que sea, como sea, sin preocuparse de nada más, porque claro, comienzas exigiendo una compulsa, pero luego tienes que "adverarlo", y cuando descubres por tí mismo (ningún curso, qué curioso) que las fotocopias en color, con un papel de grosor adecuado, de calidad es capaz de simular a la perfección cualquier documento  oficial, te relajas, y te relajas y al final te olvidas de cualquier mínima comprobación. Y hablando de chapuceo generalizado tenemos el corta-pega, el peor de todos, pero que ha sido incapaz de erradicar el Muy señor nuestro, y el doy cuenta a Usted...de muchas de las notificaciones que la Administración periférica viene realizando a diario, como si los lustros, las décadas y los siglos nunca hubieran pasado.






lunes, 24 de junio de 2013

Energía: política energética en España.

Defensa de la competencia inoperativa. Tomadura de pelo. Los precios de la electricidad, carburantes, etc. en serie histórica. Más impuestos...

¿Seguro que hay luz al final del túnel?

Y lo pregunto retóricamente porque no tengo nada claro que lo que el señor Rajoy, el gobierno del PP, y toda la corte celestial de tertulianos y prensa mediática adicta corean al unísono sea cierta. Es bien cierto que España es la cuna de Cervantes, el sabio que alumbró El Quijote, y que nos retrató genialmente en aquella frase de "sostenella y no enmedalla", que a fuerza de repetir y negar algo, el propio mentiroso termina por creerse su propia mentira, y ni el mejor detector de mentiras es capaz de pillarle en renuncio. Y como además tienen por cierto y seguro de que cuantos más digan algo, lo que sea, más por verdadero se dará entre el público oyente e ignorante, el coro ha elevado su tono hasta saturar nuestros oídos, incluso levantándonos un fuerte dolor de cabeza, y para que algunos críticos entre los que me encuentro digamos basta.

Entre las frases más utilizadas del argumentario del partido en el poder, y sobre todo por boca de nuestro Presidente del Gobierno, tenemos la de que hay luz al final del túnel. Ante tanta insistencia he asomado mi cabeza por una ventanilla del tren de la historia de España en el que vamos todos montados sin darnos cuenta y no veo esa luz por ninguna parte. Bueno sí, he visto que vamos directos hacia una pared donde termina el túnel, y la dichosa luz no es otra que la lámpara de emergencia que señale el final de vía, advirtiéndonos que teníamos que haber tomado el desvío anterior hacia la salida. No es que sea demasiado tarde pero estamos a punto de estampillarnos "nacionalmente" al estilo griego o  al estilo portugués porque el conductor de la locomotora se ha empeñado en leer las señales que constantemente le viene marcando el servicio ferroviario de la Troika, que no es otro que incrementar la velocidad del convoy dentro del túnel sin contemplar ningún desvío de los que saben algo más de "tunelería" económica.

El problema que tenemos los que hemos visto la lamparita de emergencia y el cartel de final de vía es que vamos muy rápidos y no podemos bajarnos sin rompernos la crisma. Además estamos bastante mareados por los tirones que da el maquinista y así no conseguimos consensuar un plan de actuación que en la mente de algunos pasa por asaltar el puesto del maquinista y echar el freno inmediatamente y en la de otros consiste en mantener la fe en que lo que se ve al final no es más que un muro de cartón piedra que romperemos fácilmente, saliendo a la claridad, renovados en un mundo maravilloso, de nuevo...

Y ahora, intentaré aterrizar en este mundo real, dejándome de ensoñaciones y de parábolas, que no todo el mundo entiende y en cualquier caso son objeto de interpretación e incluso debate acerca de lo que ha querido decir con ella quien las ha utilizado. Pues bien, después de un comienzo de mes de junio superoptimisma nos encontramos con unos últimos días de espanto en el mundo financiero, con amenaza de la FED de cerrar el grifo, y con Japón realmente muy tocado, además de la enorme "sorpresa" del malestar  popular mostrado por las economías emergentes de Brasil y de Turquía. Se nos está revolviendo el planeta y llueve sobre mojado. Así que no hay inversor que pueda estar tranquilo más de una semana seguida.

Desde luego que si observamos los últimos datos del INE sobre los pedidos industriales, en la última nota de prensa emitida el 19 de junio, la situación no puede ser peor, incluso agravándose en el primer trimestre de 2013. He creído ver en una ligera mejoría del índice citado, del mes de abril, último del que se conocen los datos, la fuente de este inmenso optimismo que nos invade. Pero yo concluyo de manera diferente:

Elaboración propia a partir de los datos del INE (nota de prensa del 19 de junio de 2013)
Se trata del segundo trimestre con fuerte valor negativo, y peor aún es ver que ninguna comunidad autónoma se libra del encogimiento económico si tenemos en cuenta este índice que adelanta en cierta medida lo que nos espera en los próximos meses. Ni siquiera el análisis por mercados nos ayuda mucho ya que no es la zona euro la que está tirando de lo poco se mueve en España, sino el resto del mundo. Europa se está parando y nadie parece querer creérselo.

Índice general nacional por mercados (fuente INE)
Índice Tasa     abril(%) Tasa anual(%) Media en lo que va de año
Indice general 104,5 5,4 5,2       -4,6
1. Mercado interior   92,2 4,9 0,7       -7,2
2. MERCADO EXTERIOR 123,6 6,6 14,7      1,3
2.1. Mercado exterior, zona euro 115,0 6,5 11,1      0,4
2.2. Mercado exterior, zona no euro 137,5 7,3 19,8      1,9

La media de lo que va de año se encuentra en un -4,6%, porque el mercado exterior de la zona no euro ha llegado al 1,9%, pero sin compensar el hundimiento del mercado interior (-7,2%). Con esta información, no dejo de asombrarme del optimismo  de muchas personas que como razonamiento básico tienen el lema "de todas las crisis se sale". Quizá ese sea el problema, las ganas que tenemos todos de creernos las mentiras gubernamentales o tal vez, sea la solución a nuestra angustia vital ante el próximo impacto de la locomotora Rajoy...

Por ahora, como propósito general que me hago, y que me gustaría extender a quien lea este post, me dedicaré a leer y criticar concienzúdamente la propuesta de reforma administrativa de España, de nada menos que 243 páginas que me he descargado. De ese tema algo más conozco y podré hacerme un esquema de lo que creo que puede ser válido y de lo que seguramente serán solo auténticos brindis al sol, conocida la maquinaria burocrática de los principales partidos de este país y de sus intereses propios inconfesables. Pero eso será ya tema de otra entrada en este blog.

domingo, 26 de mayo de 2013

La estafa de la LOPD, transparencia, etc.

Excusa para que los grandes estafadores no tengan a nadie que les pueda denunciar.

Empresarios en España, cerrando el anillo de poder (5ª entrega)

Con esta quinta y última entrega sobre las élites de poder en España se termina esta pentalogía iniciada ya hace unos cuantos meses. Como pueden ver, no he sido capaz de sostener un ritmo de escritura adecuado y  no me extrañaría que se hayan perdido entre tanto párrafo inconexo. Pero esto es un blog, un diario muy personal de un inoportuno, funcionario aguerrido por las mañanas y ciudadano preocupado y consciente por las tardes-noches, y es que el tiempo no da para más.

En cualquier caso, y pese al pequeño batiburrillo que he generado, en algunas de las entradas a este blog de esta serie ya dejé sentada mi hipótesis acerca de la composición de esas élites gobernantes en España: políticos profesionales, grandes empresarios y los representantes de medios de comunicación más entregados (tertulianos adictos, dirigentes de esos medios...). De los primeros y de los terceros ya quedó expuesta mi opinión. Ahora toca hablar de los empresarios, grandes y medianos, altos dirigentes, grandes accionistas, consejeros delegados, y algo menos, prácticamente nada hablaré del pequeño empresario y del autónomo.

Y tengo que empezar por lo que más me molestó, molesta y molestará de ellos: su permanente animadversión a lo público, a la empresa pública, a la cooperativa popular, a las iniciativas sociales que buscan otros modelos de crecimiento, otra forma de rendir cuentas ante la sociedad, ante la ciudadanía en su conjunto. Y dentro de esa inquina constante, el funcionariado se presenta como el gran enemigo a batir, a reducirle a la nada, a masacrarle sin piedad. Esto que comento aquí, es un hecho probado, que tiene su reflejo en numerosas declaraciones de la gran patronal española, la CEOE, y muy especialmente desde la llegada del actual su presidente Juan Rosell, sobre la incompetencia y dispendio que supone para el país el conjunto de personas que trabajamos en las distintas Administraciones Públicas.

Aún resuena en mi memoria la entrevista que le hizo Jordi Evole en el programa Salvados. El resumen de aquella media hora no puede tener otra palabra para describirlo que la de decepcionante. Recuerdo la risotada que me salió del alma al escucharle y verle la cara de circunstancias al decirle al entrevistador que con los funcionarios de este país no se puede, que siempre están en contra de todo, intentando bloquear cualquier mejora, planes de actuación o lo que se tercie. Y para corroborar su tesis no tuvo otra idea que decirnos a todos los que le escúchabamos que un exministro, recién abandonado su puesto, se excusaba delante de él diciendo que no había podido hacer nada por culpa de la estructura interna de poder dentro de su Ministerio. Había fracasado por culpa de los funcionarios, mardito' roedore'  que diría el genial doblaje de los dibujos animados donde el gato Jinks y sus continuos fracasos en labores de caza eran el núcleo de cada guión. Pobre gato Jinks, pobre exministro, pobres todos los ministros, pobres...los funcionarios les hacemos la vida imposible, bloqueando continuamente sus iniciativas. Al menos eso es lo que dicen, y cuando lo afirman en público deberían probarlo, asunto harto difícil si la acusación es falsa.

Tiene que haber una inquina secular y un objetivo inconfesable de gran calado como para utilizar en un programa de máxima audiencia como es Salvados semejante argumento. Si el señor Rosell hubiera pensado en clave privada, sin prejuicios sobre los funcionarios, hubiera podido responderle al exministro de la cita, que era un completo inútil, flojo, falto de ideas y de iniciativa, y que si hubiera sido un subordinado de alguna de sus empresas le hubiera despedido inmediatamente si se hubiera excusado de la misma manera.

Pero no fue así, se lo creyó porque la cara del señor Rosell era todo un poema mientras lo decía, completamente convencido de que tales funcionarios son siervos del demonio, egoístas incompetentes, perseguidores de su propio beneficio, que no es otro que el de vivir plácidamente ajenos a los problemas de la sociedad que les da de comer.

Ahora bien, después de la risotada que me salió del alma al escuchar aquella majadería, eso sí, recitada con gran convencimiento, me vino a la mente la gran pregunta: ¿por qué nos odian tanto los empresarios? ¿Por qué tanta inquina, tanto deseo de hacernos desaparecer del entramado socio-económico del país? Bien, era motivo de reflexión, y aproveché la dichosa entrevista para dar cuerpo a la quinta y última entrega de esa serie de entradas del blog que hablan del poder, de las elites que lo ostentan; en este caso, de los empresarios.

Empezaré contestando a esa pregunta exponiendo mi tesis personal. Nos odian tanto porque suponemos una amenaza, una alternativa a esas elites que nos malgobiernan. Constituimos una formidable maquinaria de actuación, ahora casi inactiva, eso sí, pero que puede ponerse en marcha en cualquier momento en cuanto la ciudadanía eleve hasta el Gobierno a personas que algunos llaman tecnócratas, en sentido peyorativo, pero que no es otra cosa que ciudadanos que saben lo que hay que hacer, y que no necesitan echar a nadie a la calle, que saben que cuentan con personas muy preparadas, conocedoras y respetuosas de las leyes y capaces de hacer funcionar al sector público como si de una maquinaria bien engrasada se tratara, del mejor motor diesel que se puedan imaginar, que cuentan con el mejor personal funcionario de ministerios, cabildos, diputaciones, ayuntamientos para trabajar por la nación.

Nos odian, porque el sistema de selección del personal funcionario es mucho más exigente, justo, equitativo que cualquier otro que se haya inventado, y hace que miles de personas ilusionadas por trabajar en la cosa pública opten todos los años por dejar el sector privado, drenando sus bases de reclutamiento de los mejores.

Nos odian porque nunca serán tan igualitarios como es la Administración Pública en materias de género y de clasificación profesional, con una diferenciación salarial entre el peor pagado y mejor pagado que tendría que causarles sonrojo. A buenas horas nos vienen con pautas y comportamiento ético desde la CEOE.

Nos odian y es algo compartido con muchos políticos que nos gobiernan, porque no estamos en venta, porque mantenemos una independencia social y política que es la base de la neutralidad administrativa. No lo entienden y no lo quieren entender. No pueden comprarnos.

Nos odian porque las empresas públicas creen que tienen que servir a los ciudadanos como primera norma, quedando el beneficio económico en otro orden de preferencia, lo que hace que ellos sólo vean una buena cantera de beneficios desperdiciados inútilmente, que deben ser privatizados y repartidos entre ellos cuanto antes.

Y  mientras tanto, se nos presentan como adalides del mejor comportamiento social y político posible, animando "ahora" a que ellos mismos se denuncien ante la CEOE cuando su imagen pueda quedar manchada. Realmente ya no tienen en el mercado ningún quitamanchas efectivo dada la negrura de sus almas corruptas, obsesionadas con el lucro personal a cualquier precio y de cualquier modo. Expongo a continuación algunos ejemplos de ese atroz comportamiento:

1. La puerta giratoria. Hoy soy político, mañana soy empresario, pasado mañana seré de nuevo político y así en un baile de engaños, donde el concepto de incompatibilidad ha dejado de tener el más mínimo interés para ellos.  La cuestión es conseguir violentar la maquinaria administrativa que vela por el interés público. Los funcionarios son un estorbo para...

2. Los contratos públicos sucios, amañados, conseguidos con malas artes, utilizando todo tipo de influencias. El caso Gürtel no es más que uno de los grandes, pero continuamente vemos en los medios, empresarios mencionados en escándalos que dieron el paso de ir por la puerta de atrás del despacho del político o del partido en el poder para violentar otro gran principio democrático "la libre competencia"...

3. Las subvenciones. Continuamente hablan mal de la Administración Pública y de sus funcionarios, pero no paran de visitarles para pedirles ayudas y subvenciones. Se ha desvirtuado completamente la labor de promoción pública de las Administraciones, sea el nivel que sea.  Ya ha dejado de tener sentido, mientras que otros grandes bloques de poder siguen campando a sus anchas, sin que los ciudadanos podamos hacer nada. Estoy hablando de:

4. Los mercados cautivos. Aquí tengo para hablar muchísimo, pero me limitaré a hacerles llegar mi más completa decepción acerca de las grandes privatizaciones de empresas públicas "rentables" durante los últimos 20 años. ¿En qué nos ha beneficiado por ejemplo  la privatización de Telefónica o de Argentaria?Ahora carecemos de una empresa pública que pueda luchar contra la concentración de empresas en esos sectores. Nos dicen ellos, los mismos que nos malgobiernan, que es bueno tener fuertes empresas para competir. La realidad ha demostrado que es una gran mentira. Ahora nos imponen los precios que quieren y sólo las pequeñas que entran en el mercado son capaces de hacer creíble el concepto de libre competencia. Si esto es así, ¿por qué se permitió esa concentración empresarial? ¿Por qué se vendieron los grandes paquetes de acciones a unos pocos sin publicidad, a escondidas?

Y ya me extenderé más en este último punto, ya que en el último número de la revista ICE del propio Ministerio de Economía nos  habla de la nula competencia en el mercado de carburantes en España. Entre tres empresas se lo guisan y nos lo preparan para que tengamos que comérnoslo, esté rico o esté apestosamente malo, como es casi siempre. Obtienen en cada litro de carburante mucho más beneficio que el que obtienen las empresas alemanas de su mismo sector, precisamente porque no tienen competencia.

Y mientras tanto el Gobierno, la otra parte del círculo de poder, sin mover un sólo músculo para poner en marcha iniciativas que fomenten esa competitividad, por ejemplo, fomentando el coche eléctrico, el transporte ferroviario (masivamente electrificado) o simplemente subvencionando la apertura de más gasolineras por parte de autónomos y pequeñas empresas, construyendo nuevos depósitos en puertos españoles, de utilización pública (bajo peaje, por supuesto) que sean alternativa real a los depósitos de combustibles de las tres grandes empresas del sector de España. En definitiva ayudando a generar ese mercado competitivo.

Ah, ya sé por qué el Gobierno de España no ha hecho nada de lo que propongo...seguramente porque en los ministerios hay funcionarios que bloquearán cualquier iniciativa de este tipo. Al menos eso le contará de Guindos, Montoro y Soria al siguiente jefe de la CEOE. Y para su vergüenza se lo creerá y se lo contará al sucesor de Evole...


miércoles, 1 de mayo de 2013

Externalizando el saco de los golpes.

Bien sabido es por parte de mis lectores y lectoras que no comparto, ni apruebo y mucho menos aplaudo las políticas de externalización, privatización o como quieran llamarla que tan de moda están entre nuestros políticos dirigentes, sean del color político que sean, aunque en mucho mayor proporción entre los de la parte derecha del arco político parlamentario.

En muchas entradas de este blog he aportado información sobre situaciones kafkianas, incoherencias y últimamente un gran oportunismo del empresariado licitante, si me aceptan la expresión un tanto retorcida pero interesada que les propongo, a la hora de iniciar esos procesos privatizadores y externalizadores. La casi totalidad de las veces carecen de cualquier mínimo informe de situación previa,  sin aportar alternativas, análisis DAFO, así como de estudios económicos, financieros, organizativos e incluso sociales y políticos sobre el servicio que se quería externalizar.  Y cuando los hay no aguantan el más mínimo análisis riguroso de cualquier experto en esa materia o servicio público.

Sin embargo, en esta ocasión, he decido confesarles que casi han conseguido convencerme de que externalizar es algo bueno, así en general, sin adjetivos. Se preguntarán si he bebido, si me tomado algún carajillo de esos que destilo personalmente (me recomiendo el licor de grosellas a partir de orujo propio...aunque mejor no seguir por ahí) para reconocerle tamaña afrenta a unos, y recogida de aplausos y gestos de asentimiento de los conservadores amigos del Tea Party. Debo pues explicarme y contarles el cómo y el por qué he llegado a esa conclusión después de casi cumplir las bodas de plata con la Administración Pública local.

El cómo he llegado no lo puedo resumir fácilmente. Son muchos, muchos años trabajando en la Administración Pública implicado en la innovación y la mejora continua, procurando aplicar metodologías avanzadas, o al menos, alguna metodología que no sea el consabido "siempre se ha hecho así", o la peor de todas "esto se hace así porque lo digo yo y punto". Tal vez lo más interesante sea que durante esos años he podido encontrar en el camino a otras personas que tenían ilusiones parecidas a las mías, y que estaban en distintos periodos y situaciones vitales. Unas personas empezando en sus vidas laborales, muy inquietas, con prisa, otras a medio camino como yo, comenzando a reflexionar sobre lo vivido y padecido, y otras, las menos, en su última etapa antes de la jubilación, tratando de sostener la cabeza bien alta, queriendo demostrar que ser viejo no es lo mismo que ser veterano, (por muy conectados que estén ambos términos), y que son capaces de estar al día  y sobre todo de detectar modas pasajeras que no van a ninguna parte y que sólo suponen gastos superfluos evitables. De modo que repasaré esas vivencias, precisamente en clave de "externalización".

La primera que conocí fue la limpieza de la escalera del bloque de viviendas donde vivía mi familia, en una ciudad obrera del Gran Bilbao, en un barrio obrero, con prácticamente el 99% de las familias con ingresos procedentes únicamente del padre de familia que trabajaba en una industria de la zona, con categoría profesional baja, es decir, con sueldos bajos. En esas circunstancias, casi todas las comunidades de vecinos se organizaban de una manera muy simple. Sólo había un gasto común: la energía eléctrica que consumían las 6 bombillas de 40 w de las escaleras y del portal, a no ser que hubiera habido algún desperfecto, fácil de ocurrir en casas construidas por el Ministerio de la Vivienda a principios de los sesenta, como por ejemplo, goteras y bajantes de aguas pluviales.  ¿No había más gastos? Increíble me dirán...¿y los gastos de limpieza, de portero, de mantenimiento del ascensor, de la calefacción, de la propia administración de las cuentas...? Insisto, no había más. Las labores de administración las hacían los propios vecinos que se turnaban de dos en dos cada seis meses, pasándose una caja metálica y un libro donde anotaban en una única hoja cada semestre los gastos de los que se hacían responsables. La calefacción era un lujo asiático que se limitaba a una estufita eléctrica o de gas butano para los más "modernos". Y no hablemos del ascensor...eso era un sueño parecido al de ir a la Luna, especialmente para los del cuarto y los de quinto, 8 familias que se musculaban naturalmente cada día sin ir al gimnasio. Por cierto, después de 46 años, y con muchos de los vecinos de entonces quedándose por el camino (acéptenme el eufemismo), el ascensor llegó, estrechito pero que no para...Me falta explicar el modo de limpieza de las zonas comunes. Era una tarea que se repartía por tramos de pisos. Cada rellano lo limpiaban los vecinos de ese piso, y el portal de la comunidad lo limpiaban por turnos, de modo que te tocaba cada 20 semanas, número de familias que habitaban el inmueble. Es decir, que si te ibas de vacaciones en una fecha que te correspondiera limpiar el portal, tenías que ponerte de acuerdo con alguno que no se fuera esos días para que te cambiara el turno. Y no hablo de los patios de la comunidad, que sólo se limpiaban cuando alguno de los del primero se cansaba de ver porquería, ropa caída, pinzas de colgar la ropa y otros enseres. En definitiva, allí en los años sesenta y primeros de los setenta no se externalizaba nada.

Pero poco a poco, las diferencias de salario se fueron haciendo más evidentes, o al menos eso se quería hacer ver, y algunas familias decidieron que podían pagar por la limpieza de las zonas comunes cuando les correspondiera. Ahí comenzaron los problemas de convivencia, la primera ruptura de la unidad de clase de la que fui testigo. Las mujeres de esos obreros que no podían o no querían externalizar sus respectivos turnos criticaban la poca calidad del trabajo realizado comparado con el suyo. No sé si era verdad o no, aunque yo siempre me solidaricé con mi madre, que era de ese grupo. Fue creciendo lentamente su número principalmente por razones de edad, enfermedades, ausencias prolongadas, etc, y aquello ya fue insostenible para la propia comunidad que decidió "sacudirse el problema" externalizando para todos los vecinos esa labor comunal, convirtiendo el problema de convivencia en un nuevo gasto comunitario.

No iba a contarles que finalmente, yo también extenalizé a finales de los ochenta el lavado del coche familiar. Sí, así es, se lo habrán imaginado. Empecé a trabajar y la tarea se me hacía bastante insoportable. Solución inmediata fue "sacudirme el problema" de encima pagando por ello. Yo mismo también había caído en la tentación.

Recuerdo que en aquellos finales de los setenta y ochenta, fueron desapareciendo los porteros de fincas en las zonas más ricas de las ciudades, aunque sólo lo percibí por la gente que empezó a trabajar en la limpieza de esos portales procedente de las iniciales remesas de parados de primera crisis industrial de esa época.

La cuarta oleada de privatizaciones en mi comunidad fue la propia tarea de administrarla. Parece que los problemas de coordinación entre vecinos empezaron con los problemas de pagos de cuotas. Era un auténtico desafío tener que acudir a la puerta de alguien que no pagaba y que era tu vecino o vecina. Según se fue ampliando el problema, y en la medida en la que hacía falta más cuota mensual para pagar los gastos crecientes de la comunidad, fue necesario traspasar la desagradable tarea a un agente externo. Nuevo gasto comunitario, que todo el mundo acababa por bendecir con tal de no tener que hablar con los vecinos para realizar pequeñas reparaciones, como cambiar la bombilla fundida del tercer piso, o para abrir la puerta del cuarto de contadores. Como pueden ver, siempre hay un hilo conductor, un patrón que se repite: problema inexistente mediante buenas relaciones comunitarias, problema que aparece y va creciendo junto con el deterioro de esas relaciones y crisis final, en forma de búsqueda de un "saco de golpear" como en los gimnasios donde se enseña boxeo.

Por supuesto que en la Administración Pública ocurrió lo mismo en estos años. Recuerdo la plantilla de peones camineros que se dedicaban a hacer pequeñas reparaciones y labores de mantenimiento en las carreteras de Bizkaia. Un  buen día, se corrió como un rumor procedente de "fuentes bien informadas" de que no habría oferta pública de empleo para reponer las jubilaciones de esa categoría profesional. Se iba a "externalizar" el servicio de mantenimiento. Eran los primeros años de los 90. Nadie mostró un estudio de las razones de ese cambio, salvo la consabida excusa de que los peones camineros que había eran muy mayores, y además funcionarios, es decir, que se les presuponía vagos y poco comprometidos en su trabajo. ¿Por qué no se planificó adecuadamente la renovación progresiva de esas personas de modo que con 60 años no tuvieran que arrastrarse por las carreteras de Bizkaia aplicando pegotes de asfalto o barriendo los restos de accidentes de carretera, en definitiva, un plan de recolocación a otros puestos de peones, mantenedores de edificios, ujieres, etc? Nunca se hizo, y creo que nunca se hará mientras no se expliquen las cuentas reales de cualquier privatización o externalización.

Casi a la vez se amortizaron los puestos de limpiadoras (en femenino porque entonces todas eran mujeres) de la plantilla y se externalizó el servicio. Ya he contado en más de una ocasión lo absurdo de la medida, una vez que los Tribunales de Justicia sentenciaron que tenían que tener el mismo sueldo que si fueran funcionarios y además adscritos permanentemente al edificio en el que trabajaban. Da igual la contrata que gane el concurso, ya que deben subrogarse en esos contratos de trabajo, y claro, además añadir el beneficio empresarial correspondiente. Una ruina para los ciudadanos, pero qué les voy a contar a ustedes, un quebradero de cabeza menos para los gestores púbicos y políticos. De nuevo se cumple el patrón antes comentado.

Y para no aburrirles más, suponiendo que también recordarán casos parecidos en sus vidas, voy directamente al último caso que he detectado: la externalización de los servicios informáticos y de consultoría. En el caso de la consultoría es evidente que la peculiar combinación de político exigente, escurridizo y manifiestamente "irrespondiente" (de nuevo un palabro que tengo que inventar para no utilizar otro como irresponsable que se me hace demasiado tibio por su carácter de probable), junto el de funcionario/a avezado, lo que se viene a decir vulgarmente "con el culo pelado en mil batallas", que ve venir de lejos el nubarrón y la consiguiente tormenta, con todo tipo de rayos y otros peligrosos fenómenos atmosféricos, repito, esa peculiar combinación da lugar a la necesidad de externalizar en una consultora, da igual cuál, la realización de esos trabajos, informes o lo que nos pidan. De esta manera, si la cosa va mal, le daremos unos buenos palos al saco y nos relajamos. Pero si la cosa va bien, es decir, que podemos sacarlo en prensa, en la prensa adicta y poco exigente, le daremos publicidad a bombo y platillo. Recuerden ustedes cuántos artículos, apariciones en prensa, tienen detrás a un político que nos cuenta bondades, maravillas y proyectos extraordinarios en los que acaba citando a una empresa consultora que lo haya hecho. Las más de las veces es sólo para la presentación de la feliz idea de alguien en el poder o manipulado por los grupos de interés más insospechados, comprando de alguna manera la justificación de lo injustificable, dando un aire de sofisticación y buen criterio técnico lo que no se sostiene de ninguna manera en cuanto alguien con método y desvinculado del mismo comienza a estudiarlo con datos objetivos no cuestionables.

No es de extrañar que haya tanto consultor avezado que no crea ya en nada respecto a la Administración Pública y a sus dirigentes políticos. Es un negocio más y deben pujar para sobrevivir en esta jungla que hemos cultivado entre todos y todas, pero bien saben que da igual qué análisis se haga de la situación, porque la respuesta viene dada, ya está en el propio pliego de contratación. Lo que importa es vestir esa respuesta, rodearla de una falsa argumentación que permita al contratista, en este caso al político irrespondiente, decir en público que una consultora contratada al efecto avala el proyecto. Claro, luego aparecen aeropuertos donde no hay  compañías aéreas porque no hay suficientes viajeros, y estaciones de AVE donde no hay ciudadaes, sino pueblos...¡Pero qué fácil se lo ponen a Jordi Evole!

Y si ya nos metemos en el área de organización e informática, donde intento desplegar mi experiencia y conocimientos desde hace ya unos cuantos años, acabamos en lo mismo. Intento comparar mi estrategia con la de otras Administraciones y acabo observando el mismo patrón. ¿Para qué te vas a comprometer en desarrollos propios, sometido a la presión ciudadana cuando tienes responsabilidades de oficina virtual, por ejemplo, o a la propia presión de tus dirigentes políticos que sólo quieren salir en la foto, dando publicidad a sus políticas huecas sin pensar nunca en cómo hacer operativos esos planes, con qué herramientas informáticas y sobre todo en los plazos mínimos necesarios para ponerlas a punto? Llega un momento en el que consiguen hartarte y acaba susurrándote  tu miniYo que eres el tonto del pueblo, el más tonto de la Feria  y que vas a terminar muy mal. Y llegado ese momento, tiras la toalla como otros tantos antes, y te  unes al club de los más pasotas o de los más "listos" que hace tiempo decidieron comprar el paquete informático de moda, sirva o no sirva, y si no sirve, ya nos lo adaptarán a nuestra "Desorganización Administrativa" sea del nivel territorial que sea y al coste que sea. Has encontrado por fin el saco de los golpes que necesitabas para descargarte de tanta tensión acumulado. De repente ves la luz al final del túnel...te has convertido a la fe privatizadora, has agachado la cabeza (A.C. en la jerga de mi Servicio) pero recobrando tu equilibrio emocional y laboral.

Triste final, no les parece, para tantas ilusiones y tantos proyectos de mejora y modernización administrativa. Pero alguna solución habrá, me preguntarán los más jóvenes que acaban de empezar en esto. No puede ser que todo acabe así 25 años después. Danos alguna esperanza, General, algo...Pues bien, habrán adivinado los que siguen este blog que ha llegado la hora de las propuestas que intenten remediar esta desgracia de país en el que vivimos. Ahí van algunas:

Primera propuesta. Es evidente que la primera tiene que pasar por eliminar o al menos reducir en un 90% (sí, sí, tanto, tanto y seguramente sobrá partida presupuestaria) el monto total de la partida de Consultoría y la de Otros trabajos externos, y por supuesto, desvinculándola del resto de partidas del capítulo II del presupuesto de la correspondiente Administración Pública, en cualquiera de sus programas presupuestarios, es decir, sin esconder nada. Si no hay fondos para este tipo de gastos "superfluos" de autobombo y de "preconfirmación" de cualquier medida política por muy disparatada que sea, tanto mejor. Así no podrán contratarlos y evitaremos el dispendio económico. A cambio, el personal fijo de las Administraciones Públicas tendrá alguna oportunidad de que les llamen los altos cargos políticos para realizar esos trabajos, que en muchas ocasiones sólo tendrán que desempolvarlos y actualizar la información.

Segunda propuesta. Por supuesto que no se podrá desviar ese presupuesto ahorrado en la primera propuesta a la entidades públicas dependientes para que lo hagan ellas (es decir, que lo subcontraten a su vez). Como pueden observar, ya se lo estamos poniendo más difícil. Pero es más, ni desviarlo, ni permitirles que lo presupuesten ellas, porque tal vez ya lo hayan hecho.

Tercera propuesta. Endurecer el procedimiento de contratación para que sea necesario justificar al detalle por qué no se dispone de personal capacitado en la propia administración para realizar esa labor de estudio, análisis, consultoría, etc. Estamos llegando a extremos no sostenibles, en el que queda claramente manifiesto que es más prudente y barato contratar a personal propio capacitado o ya integrado en la plantilla que necesite actualizar conocimientos para que pueda hacerse cargo de esas labores que son ya "de tracto continuo"...¿por qué los fiscalizadores no escarban más en esa parte del procedimiento de contratación? Lo digo siemper, la Ley de Contratos es más que suficiente, lo que ocurre es que no se aplica.

Cuarta propuesta. Derivada de la anterior, y que supone un cambio "revolucionario" (y lo entrecomillo para dejar claro que ya es algo comprobado, ensayado y que funciona en el sector privado y también en alguna Administración Pública a la que sinceramente envidio) en la forma de gestionar los recursos humanos, sus plantillas de funcionario/as: la gestión por competencias. Cada Administración Pública debe dotarse de un mapa competencial completo de lo que necesitan saber sus empleados y de lo que realmente saben. Ya sé que esta propuesta lleva a un proyecto de largo recorrido, de gran calado, pero no por ser difícil debe dejarse a un lado. Es ya muy urgente avanzar en este sentido.

Quinta propuesta. Auditar técnica y operativamente los grandes desarrollos informáticos y los grandes proyectos de inversión en general,que fueron aconsejados o confirmados por empresas consultoras contratadas. De alguna manera, tenemos que ser capaces de determinar científica y profesionalmente qué es lo que funciona correctamente de acuerdo con las previsiones y qué no funciona de ninguna manera. No podemos admitir que quienes promovieron esos proyectos fallidos y quienes fueron contratados para avalarlos, se vayan de rositas, es decir, sean irresponsables los primeros, y arresponsables los segundos. Y mucho menos cuando esos políticos cambian de cartera, ministerio o departamento como de camisa, dejando "marrones" a su paso, enterrando en silencio cómplice los de sus compañeros, y agitando cuando les interesa las aguas cuando el proyecto fallido es de otro partido político que les precedió.

Sexta propuesta. Con los resultados de esas auditorías técnicas y operativas, valorar a las empresas consultoras y que esas puntuaciones se asocien a los registros de contratos del Estado, de modo que sea fácil obtener una lista ponderada de mejores y peores en estas lides. Una vez que dejen de tener apoyo político y que se vean examinadas por técnico/as competentes que responden ante la opinión pública y ante los Parlamentos correspondientes, será fácil que dejen de prestarse al juego del chanchulleo y compadreo, dignificando la actividad de consultoría, pero de la auténtica, no del sucedáneo al que últimamente nos tienen acostumbrados.

Y concluyo, para llegar a estar SALVADOS necesitamos salvar previamente a quienes siguen luchando para que lo público no sea objeto de botín. Si, definitivamente es así, yo también necesito que me salven...No quiero pecar.






jueves, 25 de abril de 2013

El fachadismo y la política de cáscaras vacías (nuestras elites 4ª entrega)

Terminaba de escribir mi última entrada en este blog mientras nevaba, a finales de febrero y vuelvo a sentarme delante del lienzo en blanco del formulario de edición de blogger con una desastrosa helada tardía en los campos que rodean nuestra casa, entrando ya en el segundo mes de esta primavera de 2013 tan extraña.

Han pasado casi dos meses sin escribir, aquí, porque no ha sido así en otras partes, en otros entornos. Efectivamente, en este tiempo, mi jornada laboral ha tenido un comportamiento muy elástico, para sufrimiento de mi Santa, en el que he tenido que revisar un sistema de gestión, "mi-nuestro" sistema de gestión, precisamente en su revisión anual, es decir, el paso por la ITV del auditor que con otra mirada crítica, más neutra y alejada de nuestro día a día lo percibe, nos percibe, tal vez como lo que somos, un pequeño departamento de una pequeña Administración Pública con muchas ganas, mucha ilusión y poco impacto real, tangible y tractor.

He tenido que escribir bastante, reflexionando sobre tantas y tantas iniciativas, proyectos, no conformidades y observaciones que el auditor nos encajó en 2012, así como realización de mediciones, revisión de datos de esas mediciones, pero sobre todo, observando realmente cómo nos fue en 2012 y si hemos sido capaces de avanzar en la mejora continua de lo que tenemos obligación de hacer. El resumen del auditor ha sido bueno, no de sobresaliente, pero el hecho de que alguien ajeno a nosotros te reconozca esos avances y te señale las evidencias que ha encontrado para afirmarlo, anima, mejor dicho, nos reanima y convence de que podemos y debemos seguir así.

Y es precisamente esta severa revisión, en forma de auditoría simultánea según ISO 9000 e ISO 14000, la que me ha conducido a pensar en una comparación, que como cualquier comparación puede ser odiosa si no se toma como lo que debe ser, una oportunidad de mejora. Lamentablemente les adelanto a los lectores de esta entrada de mi blog, que el sujeto no resiste la comparación: la clase política dirigente vasca, española y europea (y no sigo ampliando geográficamente el alcance porque realmente lo desconozco en gran medida). Efectivamente me propuse comparar un sistema de gestión profesional auditable y auditado por una tercera parte de acuerdo con unos principios y una metodología de contraste, que busque evidencias respecto a lo que el auditado dice, proclama a los cuatro vientos y lo que realmente se puede hallar que confirme que es cierto, que lo hace o lo ha conseguido o al menos está en camino de lograrlo, y por otra parte la "pseudo-metodología" de trabajo de la clase política dirigente en el alcance antes citado.

Se preguntarán por qué la he tomado con ellos y ellas, políticos y políticas de todos los niveles de gobierno, así en general, tan contundente, tan exagerado, tan aparentemente injusto. Pues siendo breve en la descripción léxica, lo soy por su "fachadismo" gubernativo. Se me ocurrió el neologismo hace unas semanas escuchando una más de las promociones de una cercana Administración Pública con marcado autobombo de cornetín de los viejos pueblos castellanos que comenzaba con un "se hace saber de parte del señor Alcalde..." . Pero por pura precaución y falsa modestia  he pensado que tal vez no fuera tal neologismo, sino que la proverbial imaginación ibérica habría dado a luz ese término antes que yo. Google para eso es una maravilla, así que introduje la palabra  a secas y si que apareció, nada más y nada menos que la Real Academia de la Lengua Española respondiéndome con un término exacto al buscado "fachadismo: Política administrativa gubernamental que se contenta con aparentar que actúa". Vaya por Dios, no sólo existe sino que además la definición es perfecta para lo que quería transmitir, que se contenta con aparentar que actúa.

Bueno, tal vez la definición sea muy clara, evidente, pero siento que debo realizar un pequeño análisis de la misma y llevarla al contexto de la situación política actual en el viejo continente.La primera parte de la definición es decisiva, al decir que tiene apariencia de consistencia, que se trata de una política administrativa gubernamental, centrando el problema en los que detentan el poder, en los partido políticos y sobre todo en lo que ahora se llama políticos profesionales que "okupan" las sedes de los propios partidos. Pero hay algo que no me acaba de gustar, la mezcla inmiscible de administrativa y de gubernamental aplicada a una política (tal vez sea por ser un funcionario que distingue demasiado bien lo que es política de lo que es administrarla). Por tanto, lo dejaría en política gubernamental, administrada de tal forma que se contenta con aparentar que actúa. Sí, definitivamente sí parece que queda más claro el concepto...hasta que lo releo y sigue sin gustarme porque hay algo terrible por incoherente al susurrarle al oído del General su miniYo, que la política gubernamental no existe, es tan sólo superficial, o como se dice vulgarmente en español "de fachada para afuera", política de cáscaras huecas, sin pretender actuar, aparentando, sólo aparentando, que algo es, la política gubernamental, cuando realmente no es más que política de fachada, de engaño, por mucho que pensemos noble e ilusamente, que no pretendían engañarnos.

Pasemos por tanto, sin más preámbulos a la comparación. Por comenzar por algo, los sistemas de gestión auditables exigen la preparación de un manual de funcionamiento y de unos procedimientos de trabajo, la delimitación clara de quiénes son tus grupos de interés, cuáles son tus políticas o grandes principios guía, así como el establecimiento de recursos humanos, económicos, de conocimiento para llevar a cabo los fines propuestos. La estrategia a medio y largo plazo se hace imprescindible así como disponer de un cuadro de mando potente, con indicadores que reflejen la situación de partida y la progresión del impacto de tus medidas de desarrollo de la estrategia. En fin, no quiero aburrirles con tanta jerga técnica de gestión operativa.

Y frente a esa profesionalización de la gestión pública, nos encontramos a lo que tenemos realmente, la sórdida realidad vasca, española, europea de las política gubernamentales que proclaman a bombo y platillo y que se caracteriza  por su necesidad de inmediatez,  por su oportunismo malintencionado y por su nula intención de ejecutividad práctica.

Ejemplos que apoyan esa caracterización:

La necesidad de inmediatez: para ahora mismo, sin planes estratégicos y de despliegue operativo, sin indicadores estratégicos ni de eficiencia, de eficacia, etc. Todo vale con tal de salir en la televisión, en la radio, en cualquier rueda de prensa "muda" en la que no se aceptan preguntas de los periodistas por si acaso, algún avispado o avispada hace la pregunta que yo me haría...¿y todo eso quién, cuándo y sobre todo cómo y con qué medios? Pero ahí les tenemos adelantando el normal proceso de preparación de cualquier decreto regulador de ayudas, yendo a uña de caballo, sin poder probar ni programas informáticos, ni preparación del personal, sin pruebas de imprenta, y sin nada, ya que la presentación en sociedad, ante los medios estaba ya fijada de antemano. Por supuesto, para estos políticos de cáscara hueca y relumbrón, figurines de portada, esto es lo importante, salir en los medios, a ser posible más de una vez a la semana...dinamismo juvenil, señoras y señores,  que haya movimiento, que no les vean parados, pensando, reflexionando sobre lo que tienen que dirigir y gobernar. No eso no da réditos políticos...se busca lo inmediato. Es la política del cortoplacismo.

El oportunismo malintencionado: pisándose los papeles y los planes entre amigos y enemigos, como por ejemplo en la Junta de Extremadura que gana un pleito en los Tribunales e inmediatamente salta al ruedo el gobierno central en España con el anuncio de un "futuro" nuevo impuesto estatal de tipo CERO. Ya no es que presenten a los medios lo que el BOE anuncia, sin aportar la visión política necesaria y fundamento de esa medida, sino que anuncian que van a comenzar a preparar la contramedida. Qué vergüenza. No se puede caer más bajo en la utilización del poder para hacer "la nada" intentando robar el protagonismo a otro gobierno. Aquí  hay una realmente una mina de noticias en las hemerotecas, y lo que está por llegar,por ejemplo con la declaración del Diputado General de Bizkaia acerca de un superavit presupuestario en 2012, que permite adelantar los compromisos de financiación al Bilbao Basquet, mientras que un muy nutrido grupo de empresarios autónomos reciben una carta que les dice que no tendrán la subvención solicitada para ayudarse a iniciar su proyecto de empresa por precisamente lo contrario "falta de crédito presupuestario". Son así de oportunistas, lo que ayer faltaba, hoy sobra, y donde dije "digo" hoy digo "Diego".

La no ejecutividad de lo que anuncian, con carencia informativa precisamente de la metodología y los recursos materiales, humanos, organizativos y de conocimiento que serán necesarios para implantarlo. En este país hemos sido capaces de aprobar leyes y más leyes que no tienen soporte presupuestario para su realización. ¿De qué sirve tener en vigor una Ley que no se puede ejecutar? Y eso que el actual Presidente del Gobierno de España en plena campaña electoral se ufanaba de que él haría pocas leyes pero que se cumplirían. Cómo se puede tener tan poca vergüenza. Y en esto, todos los niveles de gobierno en Europa están a la par, y si no, preguntémonos como desde la Comisión Europea son incapaces de coordinar los ámbitos de la Política Regional de Cohesión y la Política de Investigación e Innovación (para quien desee ampliar esta información le recomiendo que lea el interesantísimo artículo de José Antonio Varela Alonso en la revista EKONOMIAZ nº82).

Como ven, es una caracterización en la que podría extenderme, pero creo que les aburriría y eso no es el propósito de este blog: criticar proponiendo. Lo que pasa es que en esta ocasión la propuesta es bien simple:

1. Prohibir la aparición en ruedas de prensa de los políticos que gobiernan y que no gobierna, salvo si retransmiten las sesiones de las cámaras legislativas. ¿Por qué no hacemos un Gran Hermano en el Congreso, llenándolo de cámaras ocultas y conectándolo las 24 horas a un canal de TV gratuito?

2. Eliminar las partidas publicitarias de los presupuestos. Sólo sirven para autopromocionarse. Mejor lo dejamos al boca a boca de la calle, y nos ahorramos unos buenos euros.

3. Eliminar los gastos de representación de los políticos. No entiendo por qué deben pagar a nadie la comida, la bebida o el hotel o lo que sea. Que se queden en la oficina trabajando y dirigiendo a su equipo...ahhh, que son funcionarios. Vaya por Dios!!!

Seguro que les parecen poca cosa, pero para ir abriendo boca no está mal. Hasta pronto, que volveré con la quinta y última entrega de esta pentalogía de las élites que nos malgobiernan: los empresarios, aunque limitado su alcance al territorio ibérico.