jueves, 25 de abril de 2013

El fachadismo y la política de cáscaras vacías (nuestras elites 4ª entrega)

Terminaba de escribir mi última entrada en este blog mientras nevaba, a finales de febrero y vuelvo a sentarme delante del lienzo en blanco del formulario de edición de blogger con una desastrosa helada tardía en los campos que rodean nuestra casa, entrando ya en el segundo mes de esta primavera de 2013 tan extraña.

Han pasado casi dos meses sin escribir, aquí, porque no ha sido así en otras partes, en otros entornos. Efectivamente, en este tiempo, mi jornada laboral ha tenido un comportamiento muy elástico, para sufrimiento de mi Santa, en el que he tenido que revisar un sistema de gestión, "mi-nuestro" sistema de gestión, precisamente en su revisión anual, es decir, el paso por la ITV del auditor que con otra mirada crítica, más neutra y alejada de nuestro día a día lo percibe, nos percibe, tal vez como lo que somos, un pequeño departamento de una pequeña Administración Pública con muchas ganas, mucha ilusión y poco impacto real, tangible y tractor.

He tenido que escribir bastante, reflexionando sobre tantas y tantas iniciativas, proyectos, no conformidades y observaciones que el auditor nos encajó en 2012, así como realización de mediciones, revisión de datos de esas mediciones, pero sobre todo, observando realmente cómo nos fue en 2012 y si hemos sido capaces de avanzar en la mejora continua de lo que tenemos obligación de hacer. El resumen del auditor ha sido bueno, no de sobresaliente, pero el hecho de que alguien ajeno a nosotros te reconozca esos avances y te señale las evidencias que ha encontrado para afirmarlo, anima, mejor dicho, nos reanima y convence de que podemos y debemos seguir así.

Y es precisamente esta severa revisión, en forma de auditoría simultánea según ISO 9000 e ISO 14000, la que me ha conducido a pensar en una comparación, que como cualquier comparación puede ser odiosa si no se toma como lo que debe ser, una oportunidad de mejora. Lamentablemente les adelanto a los lectores de esta entrada de mi blog, que el sujeto no resiste la comparación: la clase política dirigente vasca, española y europea (y no sigo ampliando geográficamente el alcance porque realmente lo desconozco en gran medida). Efectivamente me propuse comparar un sistema de gestión profesional auditable y auditado por una tercera parte de acuerdo con unos principios y una metodología de contraste, que busque evidencias respecto a lo que el auditado dice, proclama a los cuatro vientos y lo que realmente se puede hallar que confirme que es cierto, que lo hace o lo ha conseguido o al menos está en camino de lograrlo, y por otra parte la "pseudo-metodología" de trabajo de la clase política dirigente en el alcance antes citado.

Se preguntarán por qué la he tomado con ellos y ellas, políticos y políticas de todos los niveles de gobierno, así en general, tan contundente, tan exagerado, tan aparentemente injusto. Pues siendo breve en la descripción léxica, lo soy por su "fachadismo" gubernativo. Se me ocurrió el neologismo hace unas semanas escuchando una más de las promociones de una cercana Administración Pública con marcado autobombo de cornetín de los viejos pueblos castellanos que comenzaba con un "se hace saber de parte del señor Alcalde..." . Pero por pura precaución y falsa modestia  he pensado que tal vez no fuera tal neologismo, sino que la proverbial imaginación ibérica habría dado a luz ese término antes que yo. Google para eso es una maravilla, así que introduje la palabra  a secas y si que apareció, nada más y nada menos que la Real Academia de la Lengua Española respondiéndome con un término exacto al buscado "fachadismo: Política administrativa gubernamental que se contenta con aparentar que actúa". Vaya por Dios, no sólo existe sino que además la definición es perfecta para lo que quería transmitir, que se contenta con aparentar que actúa.

Bueno, tal vez la definición sea muy clara, evidente, pero siento que debo realizar un pequeño análisis de la misma y llevarla al contexto de la situación política actual en el viejo continente.La primera parte de la definición es decisiva, al decir que tiene apariencia de consistencia, que se trata de una política administrativa gubernamental, centrando el problema en los que detentan el poder, en los partido políticos y sobre todo en lo que ahora se llama políticos profesionales que "okupan" las sedes de los propios partidos. Pero hay algo que no me acaba de gustar, la mezcla inmiscible de administrativa y de gubernamental aplicada a una política (tal vez sea por ser un funcionario que distingue demasiado bien lo que es política de lo que es administrarla). Por tanto, lo dejaría en política gubernamental, administrada de tal forma que se contenta con aparentar que actúa. Sí, definitivamente sí parece que queda más claro el concepto...hasta que lo releo y sigue sin gustarme porque hay algo terrible por incoherente al susurrarle al oído del General su miniYo, que la política gubernamental no existe, es tan sólo superficial, o como se dice vulgarmente en español "de fachada para afuera", política de cáscaras huecas, sin pretender actuar, aparentando, sólo aparentando, que algo es, la política gubernamental, cuando realmente no es más que política de fachada, de engaño, por mucho que pensemos noble e ilusamente, que no pretendían engañarnos.

Pasemos por tanto, sin más preámbulos a la comparación. Por comenzar por algo, los sistemas de gestión auditables exigen la preparación de un manual de funcionamiento y de unos procedimientos de trabajo, la delimitación clara de quiénes son tus grupos de interés, cuáles son tus políticas o grandes principios guía, así como el establecimiento de recursos humanos, económicos, de conocimiento para llevar a cabo los fines propuestos. La estrategia a medio y largo plazo se hace imprescindible así como disponer de un cuadro de mando potente, con indicadores que reflejen la situación de partida y la progresión del impacto de tus medidas de desarrollo de la estrategia. En fin, no quiero aburrirles con tanta jerga técnica de gestión operativa.

Y frente a esa profesionalización de la gestión pública, nos encontramos a lo que tenemos realmente, la sórdida realidad vasca, española, europea de las política gubernamentales que proclaman a bombo y platillo y que se caracteriza  por su necesidad de inmediatez,  por su oportunismo malintencionado y por su nula intención de ejecutividad práctica.

Ejemplos que apoyan esa caracterización:

La necesidad de inmediatez: para ahora mismo, sin planes estratégicos y de despliegue operativo, sin indicadores estratégicos ni de eficiencia, de eficacia, etc. Todo vale con tal de salir en la televisión, en la radio, en cualquier rueda de prensa "muda" en la que no se aceptan preguntas de los periodistas por si acaso, algún avispado o avispada hace la pregunta que yo me haría...¿y todo eso quién, cuándo y sobre todo cómo y con qué medios? Pero ahí les tenemos adelantando el normal proceso de preparación de cualquier decreto regulador de ayudas, yendo a uña de caballo, sin poder probar ni programas informáticos, ni preparación del personal, sin pruebas de imprenta, y sin nada, ya que la presentación en sociedad, ante los medios estaba ya fijada de antemano. Por supuesto, para estos políticos de cáscara hueca y relumbrón, figurines de portada, esto es lo importante, salir en los medios, a ser posible más de una vez a la semana...dinamismo juvenil, señoras y señores,  que haya movimiento, que no les vean parados, pensando, reflexionando sobre lo que tienen que dirigir y gobernar. No eso no da réditos políticos...se busca lo inmediato. Es la política del cortoplacismo.

El oportunismo malintencionado: pisándose los papeles y los planes entre amigos y enemigos, como por ejemplo en la Junta de Extremadura que gana un pleito en los Tribunales e inmediatamente salta al ruedo el gobierno central en España con el anuncio de un "futuro" nuevo impuesto estatal de tipo CERO. Ya no es que presenten a los medios lo que el BOE anuncia, sin aportar la visión política necesaria y fundamento de esa medida, sino que anuncian que van a comenzar a preparar la contramedida. Qué vergüenza. No se puede caer más bajo en la utilización del poder para hacer "la nada" intentando robar el protagonismo a otro gobierno. Aquí  hay una realmente una mina de noticias en las hemerotecas, y lo que está por llegar,por ejemplo con la declaración del Diputado General de Bizkaia acerca de un superavit presupuestario en 2012, que permite adelantar los compromisos de financiación al Bilbao Basquet, mientras que un muy nutrido grupo de empresarios autónomos reciben una carta que les dice que no tendrán la subvención solicitada para ayudarse a iniciar su proyecto de empresa por precisamente lo contrario "falta de crédito presupuestario". Son así de oportunistas, lo que ayer faltaba, hoy sobra, y donde dije "digo" hoy digo "Diego".

La no ejecutividad de lo que anuncian, con carencia informativa precisamente de la metodología y los recursos materiales, humanos, organizativos y de conocimiento que serán necesarios para implantarlo. En este país hemos sido capaces de aprobar leyes y más leyes que no tienen soporte presupuestario para su realización. ¿De qué sirve tener en vigor una Ley que no se puede ejecutar? Y eso que el actual Presidente del Gobierno de España en plena campaña electoral se ufanaba de que él haría pocas leyes pero que se cumplirían. Cómo se puede tener tan poca vergüenza. Y en esto, todos los niveles de gobierno en Europa están a la par, y si no, preguntémonos como desde la Comisión Europea son incapaces de coordinar los ámbitos de la Política Regional de Cohesión y la Política de Investigación e Innovación (para quien desee ampliar esta información le recomiendo que lea el interesantísimo artículo de José Antonio Varela Alonso en la revista EKONOMIAZ nº82).

Como ven, es una caracterización en la que podría extenderme, pero creo que les aburriría y eso no es el propósito de este blog: criticar proponiendo. Lo que pasa es que en esta ocasión la propuesta es bien simple:

1. Prohibir la aparición en ruedas de prensa de los políticos que gobiernan y que no gobierna, salvo si retransmiten las sesiones de las cámaras legislativas. ¿Por qué no hacemos un Gran Hermano en el Congreso, llenándolo de cámaras ocultas y conectándolo las 24 horas a un canal de TV gratuito?

2. Eliminar las partidas publicitarias de los presupuestos. Sólo sirven para autopromocionarse. Mejor lo dejamos al boca a boca de la calle, y nos ahorramos unos buenos euros.

3. Eliminar los gastos de representación de los políticos. No entiendo por qué deben pagar a nadie la comida, la bebida o el hotel o lo que sea. Que se queden en la oficina trabajando y dirigiendo a su equipo...ahhh, que son funcionarios. Vaya por Dios!!!

Seguro que les parecen poca cosa, pero para ir abriendo boca no está mal. Hasta pronto, que volveré con la quinta y última entrega de esta pentalogía de las élites que nos malgobiernan: los empresarios, aunque limitado su alcance al territorio ibérico.

domingo, 24 de febrero de 2013

Elites políticas autónomas (III) o la "tabula rasa"

Ayer fue el 23 de febrero, el trigésimo segundo aniversario de aquel otro desdichado 23 de febrero, más conocido como 23F, o como el tejerazo por su más significado participante. Y precisamente en ese aniversario, sin saber muy bien por qué se ha elegido esa fecha, la ciudadanía española se ha manifestado masivamente en las principales ciudades de este país pidiendo un cambio radical en la forma de hacer Política en España. Ha sido un enorme éxito de participación pese a las duras condiciones climáticas del día.

Parece también un poco casualidad que a la vez hayamos vivido en esta misma semana de la Gran Manifestación, las jornadas parlamentarias en las que se dabatió sobre el Estado de la Nación. Desde 2011,  con Rodríguez Zapatero en su último año al frente del gobierno de España no había tenido lugar ese debate anual, ya que nuestro actual Presidente del gobierno, en su habitual estilo de esconder los problemas en el armario o debajo de la alfombra, decidió no celebrarlo en 2012. Y creo que hubiera sido mejor seguir como estábamos, porque la decepción ha inundado mi corazón.  Ya sabíamos que realmente lo que le gusta al señor Rajoy es otra cosa. El año 2012 no hubo debate, pero a cambio nos ofreció una catarata de Decretos-Ley, que vienen a indicar su poquísima fe en el mágico proceso del debate constructivo, sea en sede parlamentaria o en los medios de comunicación o como presentaré más adelante, en algún otro foro a crear o desarrollar si es que existiera.

Es evidente que esa forma de gobernar persigue una falsa imagen de dinamismo político, al más puro estilo ibérico del hacer sin pensar de unos, y del pensar para no hacer nada de los otros. Se trata de cosechar réditos mediáticos lo antes posible, de dar carnaza a los medios afines y que de este modo, que los TTs (tertuliano/as tostones) puedan dedicarse a llenar miles y miles de horas radiotelevisadas de conversaciones intrascendentes y alejadas de la realidad social, trufadas de mentiras y verdades a medias, calumniosas las más de las veces, en las que se puede llegar a superar el límite de la desvergüenza, acrecentado por la tribuna pública desde donde se "sueltan" para ser oídas por los mismos que les pagan. El círculo deprimente y vergonzante de la desfachatez, que componen políticos-periodistas-empresarios, se cierra sobre sí mismo, dando sentido al carácter autónomo que vengo intentando demostrar en esta trilogía que comenzó hace ya unas cuantas semanas.

En este anillo infernal, estos periodistas de trueno y fama, omnipresentes en las mal-intencionadas tertulias y foros de "a-debate" (porque sólo debaten sobre quién se merece el premio al lanzador de improperios más exagerados) siguen el argumentario político establecido al pie de la letra. Normalmente no conocen nada de lo que hablan y lo que es peor aún, son capaces de enmendarle la plana al más cualificado catedrático experto en la materia que les pongan delante en una mesa frente a los focos de las cámaras. Porque ese es su terreno, ahí se mueven como peces en el agua, sin importarles las consecuencias de su genial actuación televisiva o radiofónica, aprovechando los resquicios que la técnica y experiencia te dan, frente al pobrecito experto que no sabe si puede hablar o no puede en un momento determinado, que además en su perfecta educación le impide llegar a suponer que alguien pueda hablar de lo que no sabe, o que se puedan contrarrestar hechos irrefutables con expresiones vagas, genuinamente mediáticas del tipo "eso es algo cuestionable en todo punto". Así, sin más explicaciones, sin aportar otros hechos para cuestionar la palabra del experto. Sin vergüenza ni decoro se convierten en personas omniscientes del conocimiento universal afanosamente adquirido por generaciones y generaciones de pensadores, estudiosos e investigadores. No les hace falta, porque en su formación faltan dos cosas: conocimiento del método científico y sobre todo falta de ética profesional.

Pero poco más podemos decir del punto más débil del círculo "autónomo" del poder actual en España, es decir, de los periodistas "entregados" a la causa, a "su" causa. Sospecho que su adhesión "incondicional", frase célebre e ibérica donde las haya, llega solamente hasta el momento en que el dueño del periódico, radio o televisión que les paga, que les da de comer, cambia o incluso desaparece por cierre patronal. Ahí les vemos mendigando trabajo, con las alforjas laborales llenas de toda clase de armamento mediático de bajo, medio y alto poder de destrucción moral, dispuestos a ofrecer a sus servicios al poderoso que los necesite. Y lo cierto es que hoy por hoy, en España, sigue habiendo trabajo para ellos. Les son necesarios para las otras dos partes del anillo autónomo del poder en España. Alguien debe seguir lanzando botes de humo, alguien debe seguir obturando los desagües naturales de esta sociedad para que se empantane todo, se enturbie el conocimiento y la transparencia se convierta en utopía. Misteriosamente, los únicos periódicos que han cerrado son los de distribución gratuita que vivían de la publicidad y que apenas si tenían artículos de opinión. Aunque seguimos viendo cómo cada día, con pequeñísimas tiradas para el volumen de trabajadores y por tanto de costes laborales y de producción, los otros continúan inundando los quioscos de España.

He realizado una pequeña investigación a través de la web de la OJD (Información y control de Publicaciones) y lo cierto es que la crisis económica está haciendo mucho daño en sus tiradas, lo que se traduce en reducción de la demanda de inclusión de publicidad y finalmente en ingresos.

 Alrededor del 25% de las tiradas no se llegan a distribuir, que yo entiendo que quiere decir que son devueltas por los kioskeros por no haberlas podido vender. He aquí unos pequeños ejemplos de la evolución de venta de periódicos:

Periódico
Periodo Tirada Distribución
 DEIA Julio-2011/Junio-2012 21.713 16.256
 DEIA Enero-2011/Diciembre-2011 22.801 17.013
 DEIA Julio-2010/Junio-2011 22.835 17.239
 EL DIARIO VASCO
Julio-2011/Junio-2012 77.782 66.108
 EL DIARIO VASCO Enero-2011/Diciembre-2011 79.984 68.140
 EL DIARIO VASCO Julio-2010/Junio-2011 82.160 69.905
 EL CORREO
Julio-2011/Junio-2012 114.096 94.362
 EL CORREO Enero-2011/Diciembre-2011 117.282 97.313
 EL CORREO Julio-2010/Junio-2011 119.709 99.277
 EL PAIS
Julio-2011/Junio-2012 425.694 345.243
 EL PAIS Enero-2011/Diciembre-2011 461.788 365.117
 EL PAIS Julio-2010/Junio-2011 473.905 369.707
 EL MUNDO 
Julio-2011/Junio-2012 321.019 233.101
 EL MUNDO Enero-2011/Diciembre-2011 344.581 252.770
 EL MUNDO  Julio-2010/Junio-2011 362.284 266.294


La verdad es que me he sorprendido con tantísimos periódicos y revistas que editan regularmente en España,  nada menos que 644. Muchos para una etapa de falta de ingresos publicitarios. No se entiende a primera vista cómo puede ser que sigan aguantando sin cerrar. Hace ya unos cuantos meses que dejé claro que ya no me fiaba de casi ningún medio español, excepción hecha de los del grupo PRISA. Pero poco más se puede añadir para los buenos entendedores...Esta parte del anillo de oro ya no da para más.

Ahora, aunque me gustaria continuar con el lado empresarial, ése que casi nunca deja traslucir sus verdaderas intenciones, me veo obligado a dar por concluida esta entrada. Sin haberlo pretendido inicialmente la trilogía se ha convertido en tetralogía e incluso en mi interior, el General está diciéndome que llegaremos a desarrollar una pentalogía sobre este extraño fenómeno de las elites de poder en la España de comienzos del siglo XXI.

Me adelantaré a las críticas de mis lectores y lectoras respecto a que termino sin propuestas. Quería haberlo hecho en la entrega II, pero me despisté. Por una vez no propuse nada, y eso no debe repetirse en esta ocasión. Hoy propondré algunas medidas que intentarán dar más luz a la parte periodística del contubernio en el que nos han metido en España y creo que incluso en Europa occidental.

Primero. Respecto a los accionariados de las empresas de comunicación, está claro que debe limitarse para evitar los monopolios a lo Berlusconi o lo Murdoch. No benefician en nada a la ciudadanía. Y deben limitarse con absolutas ganas de impedir ese afán monopolizador, sin medidas tibias, sino contundentes. Todavía recuerdo con indignación como el PSOE y el PP diluyeron lenta pero inexorablemente hasta el casi cero los controles previos existentes del máximo del 25% para un accionista.

Segundo. Volver a relanzar la radiotelevisión pública española, profesionalizándola e independizándola de la influencia de los partidos políticos, que deben sacar sus tentáculos de sus consejos de administración, que deben pasar a estar formados por profesionales independientes, rindiendo cuentas a la ciudadanía directamente, sin parlamento. La audiencia es el mejor indicador, junto con las cuentas reales y auditadas que han sido necesarias para producir los programas. Los partidos políticos tienen que marcharse ya mismo de RTVE.

Tercero. Dar a conocer  con absoluta transparencia quién está detrás de los accionariados de los grupos editoriales y de comunicación. La información social, política y económica es un bien público y como tal debe quedar en manos de la ciudadanía, que para ello deberá poder contar con información fidedigna de quien es el responsable máximo de cada periódico, radio o televisión.

Cuarto. Publicar las relaciones laborales de los tertulianos que tanto aparecen en los medios de comunicación. El pueblo necesita conocer quién es el que les da de comer, qué grado de independencia tienen, y también de sus patrimonios. Nadie que que "pontifica" sobre los demás y sobre las bondades o no de cualquier proyecto político, social o económico, puede hacerlo sin dejar claro a los demás "quién es" y "a quién se debe" y "cuánto tiene o cuánto debe".

Quinto. Impedir que quien no sabe nada pueda hablar en los medios de comunicación de cualquier cosa. Al menos, que quede catalogado cada tertuliano con un indicador de conocimiento en la materia en escala 0 a 10, o en colorines, pero que quienes le escuchemos podamos saber de antemano si su opinión merece la pena ser tenida en cuenta o no.

Sexto. Exigir a los responsables de los programas de opinión que muestren con absoluta transparencia cómo ha sido el procedimiento de selección de sus tertulianos, garantizando en todo caso, que siempre habrá expertos en la materia y que se limitará el tiempo a los que no tengan ni idea, para evitar lo que siempre observo, que habla mucho quien poco sabe.

Nos citamos para la cuarta entrega, aunque como siempre, no tengo fecha exacta para su redacción. Mientras tanto sigue nevando al otro lado de la ventana...



sábado, 2 de febrero de 2013

Políticos: elites autónomas (II)

El escándalo político y social está servido en España. El caso Gürtel de financiación ilegal del Partido Popular se ha salido de madre, como un enorme tsunami ha invadido hasta el último rincón de España. Podría decir que se veía venir, algo que se ha insertado en el subconsciente de todos los que estamos más o menos cerca de los políticos hasta hacerse parte del pensamiento colectivo, de todos los que lo piensan pero no lo dicen, de todos los que hablan de ello pero con precauciones, y de los que ya lo decimos abiertamente pero sin esperanzas de que sirva para algo, de que alcance el corazón y el intelecto de los ciudadanos y se convierta en un revulsivo social. Realmente he de confesar que siempre veo a las misma personas críticas, incluyéndome también por supuesto, denunciando una y otra vez una forma de llevar los asuntos públicos que está muy lejos de ser virtuosa. Pero ahí se suele acabar el activismo social. El resto calla, y como se dice en España, con ese silencio otorga complacencia.

En mi última entrada de este blog, hace ya un par de semanas, empecé a tocar precisamente este tema y por tanto, he decidido seguir profundizando en él, pero con un matiz. Ya no incluyo ninguna pregunta, creo que he conseguido demostrar que no son "nuestros" políticos, que realmente se han constituido en elites que nos gobiernan a nuestro pesar, tanto de los que nos oponemos abiertamente como de los que no quieren esforzarse en intentar cambiar las cosas. Ahora ha llegado el momento de seguir profundizando en la maquinaria burocrática interna de esos partidos que alimenta esa autonomía.

Precisamente relacionada con ella, con la autonomía, aparece el concepto de interdependencia que descubrí en una obra de un psicólogo, dirigida fundamentalmente a la autoayuda, dentro de todo ese conjunto de libros que necesitamos leer cuando nos encontramos en horas bajas, cuando nuestro autoestima está por los suelos. Siempre me ha gustado pensar que no sólo se aplica a las pequeñas redes sociales, sino incluso a las más grandes, del tipo de entidades político-territoriales, llámense comunidades autónomas, países, estados, continentes...Pero el hecho de ser consciente de que somos parte de un conjunto más grande, de que nuestras acciones afectan de un modo u otro al que tenemos al lado, sea cual sea la escala política social o económica que estemos considerando, de que nos necesitamos constantemente, del hecho de que nadie está por encima, de que puede imponer su voluntad sin acarrear una consecuencias insospechadas, todo este razonamiento en definitiva conduce a una forma de ser, sentir y vivir completamente diferente a la que estamos acostumbrados a percibir en la mayoría de nuestros políticos.

Es evidente que cuando un grupo de interés político (ya no me atrevo a llamarle ni siquiera partido político) se constituye, consciente o inconscientemente, en un ente autónomo, su sintonía, su acercamiento al común sentir de la ciudadanía con la que se debería relacionar queda absolutamente rota, limitada únicamente a los escasísimos momentos "de la verdad" en periodos de campañas electorales. Y ni siquiera ya puede decirse que sirvan de algo en España. La realidad mediática nos muestra una y otra vez auditorios, cines y teatros, incluso plazas de toros y palacios de congresos, abarrotados de "simpatizantes" agitando banderas y asintiendo a gritos a los incendiarios discursos de los líderes de sus partidos, perfectamente sincronizados con los momentos en los que las cadenas de televisión conectan en directo para "relatar" los diversos acontecimientos de ese día de campaña en tal o cual lugar de la geografía española. Estas elites políticas han conseguido adulterar definitivamente los procesos electorales, dejándolos sin valor alguno, eliminando cualquier posibilidad de debatir en profundidad los asuntos que realmente demanda la ciudadanía: trabajo para todos, eficiencia administrativa, excelencia en la prestación de los servicios públicos, tranquilidad social, progreso y desarrollo económico equilibrado, sin grandes desigualdades sociales.

Ya lo he comentado en otra entrada de este blog, la enorme decepción recogida en el último gran debate entre los líderes del PP Mariano Rajoy, actual Presidente del gobierno de España y del PSOE Alfredo Rubalcaba, en noviembre de 2011. El primero consiguió salir del debate televisado sin hacer ni una sola precisión acerca de su programa electoral. Fue una auténtica burla, un gran desprecio hacia el electorado. Se sentía en una posición ganadora, totalmente independiente de la voluntad general de los españoles, decepcionados con la última etapa del gobierno socialista de Zapatero. Abusó por tanto, demostrando con hechos, lo que sienten en los grandes aparatos burocráticos de la mayoría de los partidos tradicionales.

Pero todo esto tiene un coste, un gran coste económico. Las grandes burocracias de los partidos, su necesidad de controlar absolutamente todos los resortes del poder tiene un gran coste, que no quieren hacer visible a la ciudadanía. Pocas personas se preguntan por el coste de mantener esas grandes estructuras, o cuánto les cuesta participar en las elecciones. Principalmente porque desconocen la enorme tela de araña que ellos han construido para mantenerse en el poder, sea cual sea la opinión mayoritaria de la ciudadanía, e incluso también porque esos ciudadanos están convencidos de que los procesos electorales no sirven ya para casi nada.

Ahora bien, si observamos desde esta clave, es decir, desde la búsqueda de la absoluta autonomía económica de los partidos políticos, comprenderemos fácilmente todo el nuevo ideario pseudo ultraliberal  que se encuentra en la base de "reformas" económicas, sociales y políticas que está impulsando el Partido Popular o cualquier otro partido nacionalista que tenga a su alcance el gobierno de su respectivo territorio, como reciéntemente hemos visto con CiU en Cataluña. Este oscuro ideario tiene una relación directa con:

  • la realización de grandes obras públicas o de grandes proyectos "sociales" y promociones urbanísticas de muy dudoso sostenimiento financiero posterior a su apertura.
  • la externalización/privatización de servicios públicos.
  • la permanente conexión entre cúpulas directivas del entramado financiero, industrial y comercial por una parte y los altos cargos políticos que entran y salen de la dirección de las principales ministerios, consejerías y concejalías con una facilidad pasmosa, una vez realizada su labor inconfesable.

Si entramos a analizar el primer punto, vemos que los intentos continuos de definir y controlar la contratación pública se vienen abajo cuando el objeto de cualquier contrato, aquello que se quiere contratar, está fuera absolutamente de lo que dictan esas leyes. Difícilmente se puede decir que un gobierno, y el partido político que lo sustenta, actúa con buen criterio, pensando en la ciudadanía, cuando no tiene en cuenta todo el proceso de definición de necesidades ciudadanas, tanto a corto como a medio y largo plazo, los grupos de interés afectados, los costes finales de mantenimiento de esas infraestructuras, si habrá un precio público por su utilización o no, y si lo hay cuál debiera ser. Tenemos por desgracia demasiados ejemplos de gigantescas infraestructuras viarias "de peaje" por las que no circula prácticamente ningún vehículo y cuyo coste de mantenimiento no es cubierto con los peajes. ¿Por qué se iniciaron esas obras?¿Qué interés oculto hay detrás de esas iniciativas políticas y de grandes grupos inversores privados? ¿Por qué se hurtó a la ciudadanía un gran debate social sobre su necesidad, alternativas posibles, costes directos e indirectos?

Por tanto, de poco sirve detallar con pelos y señales el procedimiento de contratación si no se amplía a la determinación de qué debe contratarse, y posteriormente, cerrando el ciclo de mejora continua, evaluando la calidad del producto, proyecto, obra faraónica, etc que se ha entregado, a qué costes de mantenimiento y con qué beneficios sociales inmediatos y futuros. ¿Sabe alguien de algún partido político, de algún gobierno es España que haya evaluado con criterios objetivos previamente establecidos y aceptados, a los contratistas y al producto de esos contratos públicos? Es más, ¿ hay alguna forma de añadir a los famosos perfiles de contratistas, una nota, una calificación de cada trabajo realizado por parte de las administraciones contratistas, o algo... quiero decir, como obligación legal en una hipotética Ley Definitiva de Contratación Pública en la que quien contrata, valora conciezudamente como parte de su trabajo por ser responsable de fondos públicos? Es que ya empiezo a estar harto de estudiar y reestudiar nuevas leyes de contratación, remiendos, textos refundidos, etc que no acaban de dar una visión global del problema.

Porque por este lado se nos escapan fácilmente los partidos políticos cuando gobiernan para conseguir esa autonomía financiera (cuando están en la oposición tienen muchas menos facilidades), ya que da igual que el contratista sea un chapucero, un liante y que tengas asegurado un "coste sobrevenido" que llevará por la calle de la amargura a cualquier solícito funcionario adscrito a las unidades administrativas responsables de la contratación pública, sea la que sea, esté donde esté. En mi opinión, no interesa hacer ese examen final a los contratistas. No interesa a los partidos políticos porque los buenos empresarios, los que traen buen producto y servicio, alcanzarían buenas calificaciones y tendrían grandes posibilidades de obtener contratos públicos por sus propios méritos y se independizarían completamente de quienes en los partidos políticos mueven esos hilos. Sí que interesaría a los funcionarios, a los que simplificaría enormemente su gestión, abaratando sus costes, porque en muchísimos casos, su defensa contra bajas temerarias y malintencionadas, o las "dirigidas desde arriba", se convierte en un labor casi imposible, agotadora y causante de muchísimos desazones y en más de una ocasión, en fuente de problemas para la carrera administrativa de quien defiende lo público a ultranza, como si fuera propio, lo que en definitiva es.

Y ahora avanzaremos hacia el segundo gran pilar, el de las privatizaciones, que está íntimamente ligado al anterior: la constitución de grandes contratos públicos, en este caso donde no había tales negocios ni necesidades. El resultado final es el mismo, procesos de contratación pública de servicios privatizados, con escasísimo interés por parte de los partidos gobernantes en conocer los costes reales de esos servicios tal y como actualmente están siendo prestados por funcionarios públicos. Hace poco leí en la revista Auditoría Pública un artículo en el que los autores analizaban los costes de prestación de servicios sanitarios en los hospitales públicos de Navarra y a qué precio eran cobrados cuando se desviaban a hospitales privados. La realidad, no por ser esperada, es demoledora: no hubo análisis de costes previo y para mi sorpresa, no había precio único de derivación a los hospitales privados. Cada uno de ellos cobraba diferente por el mismo servicio médico. Bochornoso del todo punto. Imaginemos qué puede ocurrir cuando ni siquiera habrá posibilidad de comparar los costes de hospitales privados con los públicos, por la simple razón de que a estos últimos los cerrarán. De nuevo, los partidos políticos desean ocultarlo a la ciudadanía, alejarlo del debate ciudadano. Cuando menos sepamos mejor.

Pero es que realmente el interés que puede haber en privatizar grandes bolsas de servicios públicos intensivos en mano de obra, sólo conduce a sospechar que, o bien el coste final de la privatización será como mínimo incrementado en el beneficio empresarial lógico que se querrá llevar a su cuenta corriente quien haya ganado el contrato, manteniendo los salarios y las inversiones que la Administración Pública realizaba, o bien, el precio se mantiene o baja, a costa de muchísimo menor salario de quien presta ese servicio y de menores inversiones en el negocio. En este último caso, desde un punto de vista agregado, la sociedad sale perdiendo, tanto por falta de garantía de renovación de inversiones necesarias, como por más bajos perfiles profesionales en cuanto a conocimientos (los mejores siempre querrán cobrar más, si es que los salarios de partida han bajado mucho, quedándose los peores para  trabajar en contratos con la Administración). Y todo esto que acabo de exponer puede ya contrastarse con pruebas evidentes en países de nuestro entorno que se adelantaron en esta loca carrera a ninguna parte, como por ejemplo en Gran Bretaña: ferrocarriles y sistema sanitario).

No nos engañemos, y sobre todo no nos dejemos engañar. Las privatizaciones son un auténtico tongo, un cuento chino, un engaña niños, porque eso somos la mayoría de los ciudadanos españoles, niños que no han madurado políticamente lo suficiente como para exigir mucho más de los partidos políticos que nos gobiernan. Pero eso es parte de la tercera entrega de esta serie. Volvamos por tanto al núcleo del problema: el interés político por crear grandes volúmenes de contratación pública, es decir, de privatizar servicios públicos. Hace unos meses en otra entrada les presenté unas cuentas claras, difícilmente discutibles, sobre los enormes ahorros que supondría para una administración pública que conozco muy de cerca, la refuncionarización de los servicios internos de limpieza y de vigilancia, altamente intensivos en mano de obra, y casi nulos en inversión. Puedo asegurar un ahorro de un 40% sin pérdida de calidad de servicio.

¿Qué es lo que condujo a esa privatización como fue el caso de las limpiadoras o a que no se llegara a plantear la incorporación de vigilantes/celadores a la plantilla de esa Administración que no citaré, o precisamente y mucho más actual, el caso de la Sanidad de Madrid? Es difícil saberlo con seguridad y mucho menos probarlo, pero sí que puede asegurar que la idea de que es muy difícil controlar el trabajo realizado por los funcionario/as, personal rebelde y contestatario, huidizo casi siempre, sirvió de excusa a la mayoría interesada de quienes tomaron la decisión. Es un rumor de continuo descrédito a la función pública, que interesadamente es propalada por los partidos políticos y por la prensa adicta y controlada, que acaba siempre en el mismo discurso y solución final: eliminación de la prestación pública por funcionarios y privatización del servicio.

Jamás se ha hecho ningún esfuerzo por la clase política en intentar dar una solución definitiva y plenamente desarrollada al Estatuto del Empleado Público. Mucho menos a la parte del mismo que desarrolla la dirección profesional pública. Faltaría más, con eso los partidos políticos pierden el control de la maquinaria administrativa, que a nuestro pesar, sigue muy alejada de los niveles de eficiencia y efectividad deseables, principalmente por este motivo, la necesidad de los partidos de "intervenir decisoria y personalmente" en la mayoría de las actuaciones puramente administrativas que deben quedar en manos de funcionarios públicos independientes, entre otras, en la determinación de la mejor oferta de cualquier contrato, así como de la valoración de los resultados/productos entregados y de los servicios prestados.

La inacción de nuestra clase política actual en materia de Función Pública en el mejor de los casos, o incluso de beligerancia "populista" contra el funcionariado, sea cual sea la Administración Pública de la que forme parte, es clamorosa y malintencionada. Su objetivo inconfesable pasa por desprestigiar a quienes tienen la responsabilidad de defender lo público, lo que es de todos, evitando enriquecimientos ilícitos de contratistas insensibles, y sin pretenderlo, impidiendo la financiación ilegal de los partidos políticos. La farsa queda al descubierto finalmente.

El último pilar, la conexión entre el mundo de los políticos y de las grandes contratistas no necesita de mucha extensión para poder ser demostrado. Los escándalos recientemente conocidos tras su publicación en los medios de comunicación apoyan esta relación estrecha e interesada. De nuevo, decisiones que debieran haber quedado en manos de funcionarios cualificados que se atienen a un estricto procedimiento evaluador de ofertas y de adecuada capacidad y solvencia técnica y económica de los licitadores, se ve perturbada, por las interferencias de los partidos políticos, a través de sus representantes al frente de los órganos de las Administraciones Públicas. Porque...¿qué tenía que ocultar el anterior consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid? Si el proceso de adjudicación fue claro, diáfano, transparente, sin ninguna intervención salvo la firma del contrato a propuesta de la Mesa de contratación correspondiente, ¿por qué dimite y se marcha de esa empresa? ¿Tan difícil es de explicar lo que estoy ahora describiendo?¿Por qué no ha mencionado ni ha citado a ninguno de los funcionario/as que intervinieron en ese procedimiento de contratación?

En definitiva, si los procedimientos de contratación estuvieran completamente a salvo de interferencias políticas, si por otra parte, los propios objetos de contratación fueran analizados acerca de su necesidad y del beneficio social alcanzado, y si los contratos ejecutados fueran evaluados concienzudamente  por los propios usuarios ciudadanos, además de por personal funcionario independiente, para permitir conocer con absoluta transparencia, qué contratistas son de fiar, buenos y baratos...si todo eso se llevara a cabo, no habría la menor necesidad de regular, es decir, impedir para muchos años, el paso del sector privado al público y viceversa. La gran mayoría de las veces no haría falta ningún "fichaje de la privada" si nuestros políticos hubieran apostado por el desarrollo completo de la dirección pública profesional. Pero como ya he comentado antes, en ese caso, su autonomía, la de los partidos políticos en el poder, se resentiría enormemente, aunque casi seguro que ganaríamos todos en transparencia y en calidad del debate democrático, hoy tan ausente de las calles de España.






sábado, 12 de enero de 2013

Políticos: ¿nuestros o élites autónomas?

Tras la pausa de las vacaciones navideñas, volvemos a retomar la actualización de este blog con mis opiniones sobre la realidad social de España, y la verdad es que no me está costando nada ponerme a ello, dada la catarata de noticias políticas y económicas de todo pelo que pueblas los medios de comunicación. De tantos motivos para escribir y opinar y proponer alternativas, no encuentro el modo de centrarme en uno de ellos. Tal vez, el que más me esté "motivando" sea el escándalo del acuerdo extrajudicial entre los encausados del caso Pallerol, pertenecientes al partido Unió Democrática de Cataluña y la Fiscalía. Hacía ya mucho, mucho tiempo que no observaba una indignación tan manifiesta en la voz de Angels Barceló en la SER, la noche en la que escuché su relato de los hechos.

Era evidente que esperaba más, y no sólo ella, sino todos aquellos que estamos siguiendo día a día lo que nuestros políticos están haciendo con nuestro País. He escrito "nuestros" y la verdad es que algo ha chirriado en mi mente inconsciente que ha movido a mis ojos a retroceder hacia esa palabra. He dudado en cuanto a modificar el determinante de "políticos" con un más indeterminado "los", pero no. Es necesario que ese chisporroteo de indignación en mi mente sirva para dar un título a este post.

He de reconocer que el título de cualquier libro, de cualquier artículo, siempre me ha cautivado, como una greguería bien compuesta, como las de nuestro insigne Ramón Gómez de la Serna. He repasado algunas que me encantan, como la que reza "Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después" y esta otra encantadora "El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie". No me digan que no están creadas con inteligencia y arte. No he conseguido nunca redactar ninguna que  merezca la pena publicar en este blog o en cualquier otro medio, pero en cualquier caso, la redacción del título de cada entrada me lleva mi tiempo. En esta ocasión, en la que tantos motivos para escribir bullían en mi interior, el título se me escapaba hasta que la periodista Angels Barceló me mostró el camino, como se suele decir en un lenguaje algo más espiritual "me iluminó": quería hablar de la nula conexión entre la clase política española (y sospecho que la europea, la rusa y la norteamericana no le andan muy a la zaga) y su pueblo, el pueblo español.

A raíz de lo que hemos conocido del caso de corrupción "confesa" del caso Pallerols, y de las palabras rescatadas de las hemerotecas atribuidas al diputado Durán y Lleida acerca de una hipotética dimisión, abandono de la política si se confirmaban aquellas noticias de ya muchos años (la Justicia es muy  lenta en nuestro país, y además le ponen palitos en la rueda constantemente, además de unas tasas judiciales que bloquean cualquier iniciativa popular...), todos los medios se han lanzado a su recordatorio machacón:  "lo dijiste, lo dijiste...cumple, cumple tus promesas". Es evidente que no lo va a hacer, al menos, yo apuesto por esa opción que voy a intentar explicar, sirviendo además como pie para una generalización de lo que vengo confirmando desde hace ya varios años (creo que me he unido a este coro de descreídos un poco tarde, según ellos).

En el caso que nos ocupa, durante uno de los programas de Salvados, de mi admirado Jordi Evole, éste le hizo una entrevista-auditoría al señor Durán (junto a otros más miembros del Congreso). No sé lo que opinarán aquellos que quieran volver a ver ese episodio, pero a mí se me quedó grabado a fuego en mi mente, la enorme presión que quiso infundir en J. Evole mediante continuos ataques a su labor como periodista, haciéndole saber que todo aquel conjunto de programas estaban haciendo mucho daño, y que no ayudaban en nada. Fue profundamente decepcionante para mí oír aquello de una persona a la que consideraba de los pocos políticos profesionales que tenían unas convicciones de defensa de lo público, entiéndase por ello tanto las instituciones políticas como de los servicios públicos que las Administraciones Públicas prestan a la ciudadanía española. Lo fue por su evidente mal talante al no aceptar las críticas directas e indirectas que se vienen haciendo en el programa, siempre envueltas en un estilo de periodismo de investigación y auditoría pública.

No siempre estoy de acuerdo con lo que se presenta en el programa y sobre todo en cómo se conduce. La verdad es que son muy pocas veces los momentos de desacuerdo, en los que vengo a decirle a mi Santa "eso no...tampoco es así..." Pero en esta ocasión es evidente que quien se dedica a lo público desde hace tantos años no puede reclamar a un periodista afamado (en plena gloria diría yo) que se está pasando porque da a conocer toda la basura que rodea a la política con minúsculas que se practica en España desde hace ya bastantes años. No es de recibo, por mucho que pudiera en ese momento no conocer nada del caso Pallerols (hay que estar en el guindo para no darse cuenta de que al lado tienes a una banda de chorizos en tu propio partido) que pretenda afear y minusvalorar el gran trabajo realizado por el periodista. No voy a decir que le pretendió intimidar, porque para eso ya tuvimos que escuchar al diputado Pujalte, en otro programa, en el que prácticamente le dijo que le quedaban dos telediarios para cerrarle el programa.

Pero es que es mucho menos de recibo que, dando por supuesta la ignorancia y sentido de solidaridad con sus correligionarios de UDC implicados en el escándolo, una vez conocido el acuerdo y la confesión formal "solidaria" (el trágala ha sido en cena compartida), decida olvidarse de lo que dijo y no cumplir. Y no cumplirá porque está convencido de la necesidad de esas operaciones, al igual que casi todos los políticos que conozco por los medios e incluso alguno en vivo y en directo, lo que me da la entrada en la parte en la que explico lo que considero querencia y voluntad de autonomía de los partidos políticos españoles, que llega incluso hasta la absoluta independencia de las necesidades y deseos del pueblo al que deberían representar. Fue el gran lema del movimiento social y popular del 15-M "que no, que no, que no nos representan". El tiempo les está dando la razón y poco a poco, más y más descreídos en la representatividad de la clase política española nos vamos uniendo a ese u otro cualquiera de los movimientos político-sociales que buscan la completa regeneración de sistema político español.

Leyendo hace unos meses un grandísimo libro, tanto por su contenido como por su tamaño de más de 1000 páginas, titulado Historia de la Cristiandad, de Diarmaid MacCullogh, me encontré con ese extraño y oscuro momento en el que las élites dominantes romanas "desembarcan" en la joven Iglesia cristiana, de la mano de un emperador Constantino que da el golpe de efecto. Siempre se habla de aquella declaración institucional en la que el imperio romano de hace cristiano, pero nunca de los detalles político-institucionales a los que condujo: la apropiación por las clases dominantes romanas de los principales puestos directivos, creando incluso la figura de los cardenales o ministros del Papa. Hasta ese momento los obispos se constituían en las cabezas visibles de la Iglesia cristiana en sus territorios (recordemos la etimología de obispo, epi-skopos, el que ve desde arriba). Y desde entonces, la Iglesia oficial, ha dejado de lado a los fieles en cuanto a que sean las iglesias, la reunión de fieles, la que la gobierne, evitando acudir obligada a compartir sus gastos (=necesidades de los pobres de la comunidad) con su feligresía como se hacía en los primeros siglos del cristianismo, tal y como aparece citado en los Hechos de los Apóstoles. La vía escogida para obtener los recursos necesarios para "sus" gastos se vio claramente embebida en los presupuestos del Estado, o en la etapa medieval, en concesiones del poder real para conseguir la autonomía financiera necesaria.

Pues bien, la clase política española actual repite el mismo esquema conductual, imponiendo absolutamente su poder en los grandes y pequeños entramados de bancos y sobre todo cajas de ahorros durante años y años, en los consejos de administración. La relación entre el mundo de la banca y de los partidos políticos principales es estrecha y con caminos de ida y vuelta, de intereses compartidos en forma de préstamos a bajo interés que son devueltos o no, nombramientos de ex-ministros al frente de bancos y cajas, concesiones de préstamos para grandes inversiones que sólo algunos partidos políticos consiguen "montar" pese a que no exista el más mínimo interés social en llevarlas a cabo, simplemente para mayor gloria del partido en el gobierno de turno, y así un largo etcétera. La gran crisis financiera en España tiene su origen en un completo descrédito y ruina total del sistema de cajas de ahorro, totalmente dominadas por los partidos mayoritarios.

Queda claro que el objetivo final perseguido por estos partidos políticos es conseguir la autonomía financiera que les permita prescindir de sus propias bases a la hora de configurar los órganos internos de gobierno de los mismos. No es necesario ya engrasar democráticamente esas instituciones. Se actúa por dedazo y por designación interna de unos pocos que mueven todos los hilos, ya que no necesitan de nadie (financieramente hablando) de las bases para hacer funcionar el partido. ¿Recuerdan ustedes la forma y manera en la que llegó Rajoy al poder en su propio partido? Esperpéntico, si no fuera porque no alcanzó el poder en el gobierno de España hasta el tercer intento después de un vuelco electoral inesperado en marzo de 2004, con un atentado terrorista catastrófico que movilizó la conciencia del pueblo y le hizo rechazar esas componendas. Por eso, Durán i Lleida no dimitirá, porque está convencido de que no ha hecho nada mal. Pero juzguen ustedes mismos a qué conduce esta autonomía de nuestras elites: ¿son los mejores, los más valiosos, los más preparados, los mejores defensores de lo público, o más bien son los más y mejores amigos del que tiene la sartén por el mango en su partido? No es de extrañar que nadie que esté en el primero de los conjuntos antes mencionado quiera saber nada de afiliarse y de defender democráticamente lo que cree que es mejor para su pueblo, para sus compatriotas. Cualquiera se mete en esos avisperos de amiguismo y compadreo.

Y eso que dejo para otra ocasión, la segunda pata de este intento "casi logrado" de autonomía de sus bases, la de la externalización de los servicios públicos, haciendo que se conviertan en CONTRATOS PÚBLICOS lo que era una actividad administrativa pública bien dirigida, profesional y eficiente. ¿Por qué interesa a los partidos políticos que haya mucha más contratación pública? Yo pienso mal y como dice el refrán, acierto. Pero eso es ya parte de otra próxima entrada en este blog y no doy más pistas...

Sólo me resta proponer algunas propuestas, que pasan fundamentalmente por:

  1. Total transparencia en las cuentas de los partidos, que sólo pueden ser financiadas por los afiliados y simpatizantes, con luz y taquígrafos, sin donativos anónimos.
  2. Prohibición de participar a los partidos políticos en ningún consejo de administración de cajas de ahorro y  bancos. Eso es para profesionales, sean banqueros o altos funcionarios especializados.
  3. Anulación de la "puerta giratoria" que facilita el pase del mundo privado al de los partidos políticos, facilitando la corrupción mediante prácticas interesadas alejadas del bien común de la ciudadanía (por aquí vendrá el siguiente post del blog...sí, sí, el caso Güemes. Vaya ya he dado una pista...
  4. Fundar partidos políticos que cumplan motu proprio las tres propuestas anteriores, porque dudo mucho que ninguno de los actuales se haga el hara-kiri. El sistema político español está podrido y requiere medidas extremas de cirugía
Pero aún hay esperanza. Hasta la próxima. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Gobiernos manipuladores y marrulleros: índice de calidad democrática.

Como decía en la página de este blog donde resumo lo que acabo de leer, la última semana ha tenido para mi una agradable sorpresa en forma de artículo publicado en la Revista Española de Ciencia Política, donde se presenta el proyecto V-Dem, variedades de democracia, con un enfoque histórico, multidimensional y desagregado del concepto de democracia.

Nos dicen sus autores, M. Coppedge, J. Gerring y S. I. Lindberg, que ese enfoque multidimensional pretende medir la democracia. Suena contundente la afirmación empleada. Ya saben mis lectores y lectoras que soy un fanático de la medición, de lo que sea, y en este caso, parece que le ha tocado ser aplicada a un concepto tan difícil de medir como es la democracia. Según los autores arriba citados, existen ya algunos importantes índices que han contribuido mucho a que ampliemos nuestro conocimiento de ese concepto, pero que tienen en su contra algunas críticas como:
- codificación subjetiva
- cobertura limitada
- fuentes cuestionables
- conceptos demasiado agregados...

En fin, que no estando satisfechos con los índices existentes, nos proponen un nuevo enfoque. Consideran a la democracia como un concepto multidimensional con muchos componentes, recogen la información sobre indicadores relevantes para la democracia a nivel muy desagregado, se remontan desde la actualidad hasta 1900 y por último ofrecen técnicas claras de agregación mútilple, de forma que puedan ser replicadas por los usuarios finales con facilidad. Ya ven que el proyecto es realmente ambicioso, puesto que además se comprometen a terminar la recopilación de datos para 2013 ó 2014 como muy tarde. Para cualquier persona interesada en el proyecto se puede ampliar esta breve información en V-Dem.

Pero, claro, me dirán que el comienzo del título de esta entrada del blog poco tiene que ver con lo que les he contado. Y tienen razón en parte, pero sólo en parte, porque les diré que una vez terminado de leer el artículo, se me encendió una bombillita en mi cerebro y comencé a repasar situaciones, hechos, anécdotas, vivencias del último año de la era Rajoy, sí, sí, el de la "herencia recibida".

Y es que, puestos a revisar el año que termina, y que prácticamente coincide con la etapa del señor Rajoy al frente de su gobierno del PP, me he propuesto ampliar el escueto resumen que él mismo nos brindó a través de su campaña mediática, basado únicamente en la malísima situación de la economía española al llegar al gobierno de España, muchísimo, muchísimo peor de lo que él esperaba...Pero dónde estaría este señor durante los años 2009, 2010 y 2011, dónde, dóoooonde...Todo esto suena a excusa muy barata, poco creíble y nada productiva o mejor provechosa, al menos para el pueblo. Pero sobre todo tiene un flavor, un aroma de poco democrática. Y ahí enlacé con el proyecto V-Dem.

Sí, así es, no queda otro remedio que dejar de discutir sobre herencias, pasadas, presentes o futuras. Lo que importa es dotarnos de un instrumento de medida, conceptualmente intachable, académicamente aceptado como diría un catedrático, y sacar la cinta de medir a la calle, concretamente a aplicársela a la actividad del Gobierno Rajoy en este último año, para ver qué calidad democrática tienen sus medidas, y ver así cómo queda retratado frente a la sociedad española, que está ansiosa de que dejen de engañarla y mentirla con palabras huecas, discursos edulcorados, excusas de todo tipo, y vaguedades interesadas.

Vamos a ello, aunque debo reconocer que la lista no está depurada y que ha resultado ser un ejercicio memorístico que está fuertemente influenciado por mis propios intereses. Es seguro que otro bloguero o bloguera habría recordado y remarcado otros hechos, seguramente igual de penosos para la ciudadanía española. De ahí la importancia que concedo al proyecto arriba citado. Pero...iniciemos la lista.

  • La herencia recibida tenía que iniciar la lista. Hemos acabado hartos de escucharla de su boca y de la de sus ministros y ministras, aunque estas últimas apenas si aparecen en los medios, incluso la Vicepresidenta parece que ha perdido fuelle últimamente. Ha sido un gobierno poco o nada valiente, solo capaz de excusarse continuamente echando las culpas a otros que le precedieron.
  • Una constante tergiversación y manipulación semántica, que ha dado a luz un argumentario sorprendente, por no decir cabreante. Ese famoso argumentario del PP que tanto daño está haciendo a la clase política, haciendo que les veamos como una masa gris y uniforme de personas interesadas en hacer piña para proteger sus propios intereses, contrapuestos a las del españolito/a medio. Ninguna idea brillante nueva, nada que diferencie lo que dice un diputado de otro, un ministro de otro...siempre la misma cantinela, previamente diseñada por alguna persona que cree que somos tontitos y que no nos damos cuenta de que cambiar las palabras no cambia los conceptos que describen, y que un ajuste de plantilla es un despido colectivo, igual que en la guerra, daños colaterales no es otra cosa que víctimas inocentes.
  • Las marrullerías del gobierno del PP comenzaron pronto, atrasando hasta un punto inadmisible incluso para los gobiernos neoliberales de Bruselas y Berlin, la cuantificación del déficit "heredado", o mejor dicho, su publicación oficial. No interesaba para nada, al igual que no interesó que se conocieran y aprobaran los presupuestos del Estado español para 2012, aún estando en plena y profunda crisis económica y social.
  • En pleno invierno y a la espera de las elecciones andaluzas, el gobierno del PP asaltó sin contemplaciones la radiotelevisión pública y se hizo con el poder sin más miramientos ni negociaciones. La palabra mediática pública había quedado en sus manos de la manera menos democrática (aunque nos diga que fue una maniobra legal) que haya conocido la etapa democrática desde 1979 en España. Desde entonces, excelentes profesionales han tenido que hacer las maletas y huir de un ambiente enrarecido, asfixiante para poder sentirse libres en el ejercicio de su actividad.
  • Pasaron los elecciones andaluzas, y tras el batacazo electoral, nos desayunamos con nuevos ataques a medidas lógicas y coherentes de ahorro en la factura de los medicamentos, bloqueando por los medios más arteros que se puedan utilizar, la central de compras andaluza para el sector farmacéutico en el ámbito de la red sanitaria pública de Andalucía. Mayor suciedad y procedimientos menos democráticos no los había visto antes en los 30 años de etapa democrática en los que he vivido.
  • Tampoco se quedó atrás actuando contra el Gobierno Vasco, liderado por el socialista López. En este caso, recurrió ante el Constitucional una medida de mantenimiento de la cartilla sanitaria para los extranjeros no legalizados. Esta vez, no pudo actuar por otro procedimiento que no fuera seguir la vía lenta de los Tribunales de Justicia. No podía actuar como un vulgar matón de barrio como hizo en Andalucía.
  • Conocidos los presupuestos de 2012 descubre al mundo el ministro de Hacienda, Montoro, que hay formas y formas de pagar impuestos, las de los pobres desheredados que tenemos una simple nómina y la de los ricos y fulleros, que expatrían sus patrimonios. Para estos últimos tiene reservada una pequeña tasa del 10% para arreglar cuentas con fisco. De nuevo, la calidad democráctica del gobierno Rajoy queda por los suelos, pero ya en el sótano del edificio, al anunciar la Amnistía Fiscal para los defraudadores.
  • Hay más, bastante más, y si no que se lo digan a aquellos que fueron víctimas de los policías de la Generalitat de Cataluña, conocidos como mozos de escuadra, que después de ser condenados por los Tribunales de Justicia, obtienen un indulto, nada deliberado ni solicitado por la ciudadanía. Aquí no hay herencia recibida, pero les dio igual. La división de poderes hecha trizas por el propio Gobierno Rajoy.
  • Durante todo el año, la ciudadanía se ha movilizado, cada vez de un modo más intenso y con mayor frecuencia. Pero esto es algo que un gobierno de calidad democrática mediocre o incluso escasa no puede tolerar. Constantes llamadas mediáticas del propio Rajoy, de la Vicepresidenta Soraya Santamaría y un largo etcétera de ministros y diputados del PP, pidiendo claramente que nos aguantemos, que no protestemos y que nos quedemos en casa. Me voy quedando sin palabras para definir un comportamiento tan poco democrático. Sigue cayendo su cotización en el índice de V-Dem...
  • Qué contarles de la Sanidad, de su ministra y su equipo. Patético el comportamiento ante las cámaras y los periodistas, no sabiendo ni leer adecuadamente un pequeñisimo informe sobre los recortes. Me ha quedado un recuerdo inborrable de su calidad democrático y respeto a la ciudadanía.
  • De la Sanidad a la Educación, concretamente a su titular, Wert, el autodenominado torito, que le pone el enfrentamiento. En esta ocasión, de nuevo una autonomía la catalana objeto de un ataque poco democrático, aunque de paso le aplastó el pie a la Comunidad Autónoma Vasca, imponiendo sin debate, consulta ni deliberación democrática una reforma educativa que hace polvo los derechos lingüísticos de unos para favorecer el de otros. Luego se extrañarán de que se haya robustecido el sentimiento anti español en esas comunidades autónomas...
  • Pero ni por las malas en las calles, ni por las buenas en los Tribunales. Para cerrar este segundo modo de protesta ciudadana, de rebelión ante las injusticias del propio gobierno, para taparnos la boca o incluso cosérnosla, el ministro Gallardón nos lanza un bofetón recaudatorio a través de un incremento brutal de tasas judiciales. Justicia sólo para los ricos, es el mensaje que nos llega desde el Gobierno. La igualdad ha quedado arrinconada en el baúl de los recuerdos y además cerrada con llave.
  • Y para no olvidarnos de que actúan como matones de barrio, una vez que los tribunales de Justicia han dado la razón al Gobierno de Extremadura acerca de la legalidad de una tasa autonómica aplicable a los bancos que aprobaron hace ya unos años, porque no existe una tasa equivalente a nivel estatal, el Gobierno Rajoy prepara y aprueba en menos de una semana, una nueva tasa estatal, pero con tipo cero, es decir, que no recaudará absolutamente nada. Ni siquiera un poquito, ni siquiera un módico 0,1%...nada de nada. Una nueva estafa a la ciudadanía, una nueva burla al Estado de Derecho, una nueva patada a los Tribunales de Justicia y a la autonomía política de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. 
Y ahora díganme con el corazón en la mano, si el gobierno Rajoy, en su primer año de gobierno al frente de España, ha sido y es democrático en sus actuaciones, en su comportamiento, en sus maneras...En mi opinión es muy deficiente y además realmente preocupante. En el momento de las propuestas que siempre llega al final de cada entrada de este blog, no me queda otra que redoblar mi esfuezo para convencer  a los lectores y lectoras que resistan, tanto mentalmente, no aceptando nunca el falso argumentario con el que nos bombardean a todas horas, como socialmente, activándonos en cada una de las propuesta de renovación cívica y política que necesita este país. Stop políticos!, será la consigna, al menos, no con los que ahora nos gobiernan.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Morosos en cascada o el Ojo que Todo lo Ve.

Hace ya unos meses, concretamente a primeros de marzo de 2012 publiqué una entrada muy dura sobre las medidas del gobierno Rajoy para conseguir sacar del atolladero a tantas y tantas pequeñas empresas y autónomos que habían caído presa del encantamiento del contrato público (menor y mayor)  y que pensaban que una Administración Pública era un cliente de fiar, que tarde, pero que pagaba...

Ha ido pasando el tiempo y la verdad es que seguimos parecido o incluso peor. Lamento no haberme equivocado en mis pronósticos pero es que no hacía falta ser muy listo para darse cuenta de que no se puede parchear una situación enquistada, diría incluso que tumorada, sin realizar una extirpación mayor de la zona dañada, que en este caso pasa ineludiblemente por una reforma integral de los procedimientos de contratación y "conveniación" (perdónenme el neologismo) que tenemos en este país (España, por si me leen en América).

Reformas ha habido muchas, tantas que yo he perdido la cuenta y confieso que apenas si puedo seguirles el ritmo, que necesito inexcusablemente la ayuda de un letrado asesor, que ilumine mi camino hacia el contrato o convenio que quiera establecer. Muchas, pero desde mi experiencia, de alcance muy escaso. Para los que trabajamos continuamente con la óptica de procesos como guía maestra de la organización administrativa pública, el alcance, y no sólo el objeto, es el alma mater de cualquier proceso. No estamos hablando de procedimientos, lo que en la jerga habitual se viene a sustituir por el cómo hacemos las cosas, las tareas, en qué orden, con qué resultados y con qué premisas. Eso está bien, y así lo refleja la Ley de Contratos. O más o menos bien, dependiendo de que ilustre jurista especializado consultemos. Pero en líneas generales, los procedimientos de contratación (no tanto los de "conveniación") son suficientes tal y como están.

Lo que no está tan claro para mí es el alcance del proceso, y así como la clara definición del ciclo de mejora continua (o PDCA en la jerga de calidad). El primero, el alcance del proceso de Contratación debe buscar algo más que lanzar propuestas de contratos a los funcionario/as responsables de las mesas de contratación de cada Administración Pública. Eso, en líneas generales, está más  o menos trillado, y a la vista de los informes de los Tribunales de Cuentas, no son los que peor lo hacen. Más bien dirigiría mi mirada hacia los órganos de intervención o de fiscalización (en cada Adm. la llaman de una manera aunque su función sea equivalente). Pero eso sería motivo de otra larga y profunda disertación sobre la independencia más o menos absoluta de esos órganos y la forma más o menos avispada que tienen nuestros cargos políticos de obviar, esquivar, presionar o simplemente, engañarles. El alcance de este proceso sale fuera de los órganos de contratación. No pueden ser omniscientes, ni pueden tener en su poder todos los datos necesarios para determinar que cierta propuesta de contrato es necesaria o está bien enfocada. Realmente, el alcance del proceso de contratación comienza en el demandante/proponente del contrato sobre la necesidad o no, las características a cubrir, todo ello englobado dentro de un sistema de gestión por procesos que permita dar sentido a esa propuesta de contrato.

Pongamos un ejemplo para aclarar este concepto novedoso de alcance del "proceso de contratación". Lo que habitualmente hacemos con el contrato de limpieza puede servirnos. La preparación de los pliegos cada año o cada dos años o periodo que hayamos establecido (y esto también es parte del proceso de contratación, no del procedimiento de contratación) suele repetirse, duplicarse, fotocopiarse...como queramos decirlo, de una vez a otra. Es el órgano de contratación el que nos avisa del hecho: los plazos se están estrechando y si queremos llegar a tiempo, sin prórrogas, es necesario comenzar la tramitación. Hemos empezado ya mal...Quien tendría que haber remitido a Contratación los "nuevos" pliegos debiera ser el responsable del proceso de Mantenimiento, que tiene a su cargo la limpieza del edificio administrativo, o de las dependencias que sean. No puede ser algo "reactivo" sino proactivo. Durante el año, se acumulan sugerencias, quejas, imprevistos, cambios, proyectos de obras...infinidad de asuntos que deben debatirse en el seno del citado proceso de Mantenimiento, que debe tener como actividad prefijada en su calendario, la actualización de los pliegos del servicio externalizado de limpieza, con todas las modificaciones, que considere necesarias. Ya vendrá luego la revisión técnica de si se puede o no se puede, pero de entrada, debe actuar proactivamente.

No quiero dejar pasar aquí la mención a los famosos "remanentes" presupuestarios que como patatas calientes se pasan unos a otros a finales de año, generalmente desde jefaturas avezadas y experimentadas hacia las más novatas, porque las primeras ya saben en qué embrollo se meten si, por un casual, deciden intentar "aprovecharlos" para algún contrato de última hora: que si una fotocopiadora nueva, que si un coche nuevo para el señor Director/Alcalde-sa...Los que reciben incautamente la patata aprenden la dura lección en sus propias carnes, y en el órgano de contratación correspondiente, maldicen las prisas y la falta de sentido a todo ello. Peor aún son los contratos menores que surgen como champiñones por todas las Administraciones Públicas a final de cada ejercicio presupuestario, porque "lo perdemos y además luego nos dirán los de Presupuestos que nuestras cifras no son de fiar". Como pueden ver, un sinsentido de proceso de contratación en su fase inicial de arranque, sin orden ni concierto, sin plan de inversiones serio, sensato, alineado estratégicamente con lo que la dirección política de esa Administación pretenda (me río por lo bajo porque ya me gustaría saber cuántas tienen planes estratégicos serios, desplegados en planes anuales y revisados sistematicamente, con control de la oposición...).

Sin pretenderlo, me he metido en el ciclo PDCA, del inglés, PLAN, DO, CONTROL, ACT, que habitualmente traducimos al español como planificar, hacer, controlar/medir y revisar, cerrando el ciclo para iniciar otro, en un conjunto de ciclos de mejora continua, que de aplicarse en cualquier Administración Pública la llevaría a la excelencia, y a ser claramente reconocida por sus ciudadanos.

Precisamente es la parte del controlar-medir donde el alcance del proceso de contratación vuelve a dejar claro que el procedimiento de contratación tal y como está pensado es escasísimo. Cuántas veces se revisa una decisión de externalización, cuántas veces se anula un contrato por incumplimiento manifiesto y demostrable de lo que se incluía en los pliegos. Quiénes son los encargados de controlar la ejecución del mismo. Qué tipo de apoyo, impuso o liderazgo político tienen los funcionario/as encargados de ese control. ¿Hay alguien ahí?, que diría el paisano...Si nadie controla, el contrato deja de tener sentido, y el propio proceso de contratación también, puesto que se rompe el ciclo virtuoso de mejora continua. Por ahí vienen muchas, muchas de nuestras proverbiales ineficiencias del tejido público, y yo diría incluso del vasto agujero de las cuentas públicas. Porque...no nos llamemos a engaño: si descontamos los gastos de personal, que es un apartado modesto del presupuesto de cualquier Administración Pública (entre el 20 y el 30% aprox.) el resto son contratos y convenios. Así que podemos identificar perfectamente qué tenemos que mejorar, en lugar de hacer brindis al sol lanzando a los medios que eliminarán una paga extra de Navidad a los funcionarios con carácter general. Ahorro sencillo pero mínimo, casi irrisorio, mientras seguimos dilapidando por falta de control los contratos públicos y convenios que constantemente generamos.

Y aquí enlazo con el problema posterior de la falta de abono de las facturas de esos contratos, que en el caso de la Administración Pública, según la Ley 15/2010 (de la etapa Zapatero, no lo olvidemos, ya que hablamos siempre de herencias recibidas) ha establecido la obligación de pagar en un máximo de 30 días, o de lo contrario aparecerán intereses de demora aplicables al contrato. Nos dicen los autores del artículo aparecido en la revista Auditoría Pública, nº 58, "Un año de medidas contra la morosidad en operaciones comerciales ¿oxígeno para las Pymes y autónomos?" que la citada Ley debería haber venido acompañada de mecanismos de control y de otras medidas adicionales. En mi opinión se quedan cortos con las propuestas que hacen, porque a fin de cuentas, si no vencemos el temor a perder clientes o a tener enfrente a una Administración, pese a que nos esté arruinando por no pagarnos, con otro clase de temor, nunca daremos el paso de denunciar al moroso. Yo iría mucho más allá, pese a que llegue a parecer que el Ojo que todo lo Ve, entraría en juego demasiadas veces. Ahí van algunas:

Para el ámbito privado, mediante un cambio legislativo, incluiría la obligación de declarar ante la Adminsitración Tributaria competente todas las facturas con pagos a proveedores, vencidas y no abonadas en el plazo legal establecido, así como las facturas emitidas a nuestros clientes que no hemos cobrado en el plazo legal. La relación con el impuesto de valor añadido es clara. Trimestralmente debería haber esa declaración, con el NIF del emisor y del pagador de la factura, su importe y fecha máxima de cobro. Si existe obligación legal de declarar los incobrados en ambos sentidos, se podrán cruzar datos por parte del fisco, teniendo además así un indicador muy fiable de lo que está ocurriendo. Me dirán que podría ser que algunos decidieran "no declarar" el impago. Para ellos vienen estas dos medidas adicionales.

En cualquier procedimiento concursal, los acreedores no podrán presentarse a instancia de parte, sino de oficio por parte del Fisco, que es el que tendrá todos los datos de impagos de la empresa concursada. Si no denuncias lo no cobrado de tu cliente al Fisco, luego no podrás ser parte del concurso de acreedores. La medida exige cambios legales profundos, pero...¿para qué está el Congreso y nuestros políticos?¿Queremos o no queremos saber quién es moroso y por cuánto?

La otra medida adicional vendría de las devoluciones de IVA por impago de la factura emitida. Si la empresa no declara el impago, si no denuncia al moroso, no podrá recuperar el IVA, o no podrá compensarlo.

Y para el ámbito púbico, tendríamos que realizar un cambio procedimiental importante en cuanto al mecanismo de abono de las facturas. No sólo consiste en decir en una Ley que a partir de los 30 días se podrán abonar intereses de demora si lo reclama el contratista. Esto no es de recibo...Si la Ley pretende eliminar o reducir la morosidad de las Administraciones Públicas, debe entender que es de obligada aplicación, es decir, que los sistemas contables de abono de las facturas en cualquier Administración Pública deberán aplicar el interés de demora OBLIGATORIAMENTE, siempre, sin reclamaciones de ningún tipo. Es la única manera de que no haya necesidad de denunciar a la Administración morosa y omnipotente que te haya tocado en suerte, y de paso, que los responsables del visto bueno de las facturas vean las orejas al lobo, y comprueben en sus carnes, el coste de "no calidad" que tienen sus demoras, sus ineficiencias en el traslado de documentos, y tantas otras excusas que acaban convirtiendo el abono de una factura en un laberinto inacabable. Si los procedimientos de recaudación ejecutiva han conseguido incluir el cálculo automático de esos intereses, ¿por qué demontres no se lo  pueden aplicar al caso en el que el pagador es la propia Administración Pública? Es de Justicia.