domingo, 29 de enero de 2012

Ya os lo dije...hablando de Justicia, de jurados y de Garzón.

Para mí la noticia de la semana e incluso de este mes de enero que está a punto de concluir, ha sido la absolución de Camps. El jurado popular con escaso margen favorable se decantó por la absolución diciéndole al Tribunal que le juzgaba y de paso al resto de los ciudadanos españoles que estábamos observándoles, que no se podía probar nada de lo que se le acusaba. Y aquí me viene a la memoria la cara del sastre, principal testigo de cargo, mientras opinaba sobre esa decisión. Se mostraba indignado (otro más para la "spanish collection") con esa forma de quitarle de enmedio, con la excusa de que se contradecía.

Sin ser un experto en procedimiento judicial, se me antoja muy raro e incluso extraño, la argumentación del jurado, utilizando esa terminología un tanto técnica. Ahora bien, creo que es la única, forzadísima por supuesto, pero la única que podría utilizar alguien en tu contra, sin que haya en ningún momento la posibilidad de defenderte, de contra argumentar a los que te dicen que no eres consistente en lo que estás diciendo. Aquí es donde me parece que la institución del jurado tal y como lo estoy percibiendo a través de los medios libres de comunicación, muestra graves problemas de credibilidad en su capacidad técnica para explicar razonadamente por qué han llegado a una determinada conclusión.

Cuando esa argumentación chirría, patina, pierde aceite a borbotones, entonces algo no va bien, y el Tribunal debiera enviar a los señores y señoras del jurado de nuevo a deliberar con una severa reprimenda. He leído que algunos sistemas de jurado europeos tienen siempre entre sus filas al menos a un experto jurista que ayuda precisamente en este sentido. Aquí no es así, y los resultados no pueden ser peores. Los acusadores incrédulos con lo que oyen, los testigos de cargo indignados porque el jurado les trata casi como a mentirosos o algo peor, y la ciudadanía de bien, completamente despistada, sin saber ahora qué va a pasar. Parece ser que habrá posibilidad de recurso y vuelta a empezar, aunque parece ser que ya sin jurado...

En mi post de este verano para nuestra desgracia tuve una premonición, y eso que no me siento poseedor de poderes adivinatorios, pero sí de un poco de sentido común, advertí de lo que podía pasar. Así ha sido, y si no me creen, pinchen sobre el enlace y lean. ¿Por qué acerté? Debo reconocer que fue relativamente fácil, para alguien que vive y ha vivido en un territorio azotado por la violencia terrorista y por la presión fascista de algunos e incluso de muchos. La razón de mi acierto se llama intimidación social y política, que acaba en la inhibición social y en el miedo a que te hagan la VIDA imposible.

¿Por qué se juzgan los casos de terrorismo en la Audiencia Nacional? Hay un sector social y político en este país que desea su desaparición. Hay un sector económico, muy poderoso, que no lo dice en voz alta, pero está actuando a favor de su desprestigio y de su supresión, o al menos, de su control absoluto.

Por eso no creía en verano cuando escribí mi post que un jurado de valencianos y valencianas se sintieran absolutamente libres para decidir sobre la culpabilidad o no del Señor Camps, que no olvidemos ha sido el más poderoso político de esa comunidad autónoma hasta hace unos pocos meses, volviendo a aumentar una considerable mayoría absoluta. Si por azares de la vida se encontraran juzgando a Luis XVI siendo parte de un tribunal popular y estuvieran viviendo en un país fuertemente monárquico y reverenciador de ese rey, ¿se atreverían a condenarle? Realmente creo que hay ciertas figuras políticas o sociales que tienen y que siguen teniendo una gran cohorte de clientes, admiradores y favorecidos que van a querer continuar en su misma situación, sin que nada cambie. No van a mostrarse remisos a perder sus privilegios y actuarán en consecuencia. Ellos son muchos, y el ciudadano que es parte del jurado, suponiéndole total independencia, podría estar tentado a intentar huir de esa situación angustiosa. Es lo que yo llamo encontrarse intimidado por su entorno. Es muy fácil y comprensible que acabe cediendo, y que incluso busque cualquier mal argumento para justificarse. En mi humilde opinión, algo de eso ha pasado en Valencia, y lo peor es que seguirá pasando si no reformamos el sistema de jurado que tenemos en España.

Hablando de propuestas, que es una de mis obligaciones en este blog de ciudadano inoportuno y crítico, aportaré algunas que no son novedosas pero sí probadas en otros países:
- Incluir a personas expertas en Derecho como asistentes, que vigilen, "editen", la calidad jurídica de la argumentación "popular".
- Permitir al Tribunal devolver el asunto al Jurado para que se explique mejor, o simplemente para que se explique. No creo que sea suficiente un monosílaba para contestar a las preguntas del cuestionario, que entiendo que es bueno que exista.
- No juzgar a poderosos con minijurados como ha sido este el caso. Cuanto más poderoso sea la persona juzgada, mayor número de personas deben de componer el jurado. Será caro, ya lo sé, pero es que estos casos merecen eso y mucho más. La repercusión social y las consecuencias del resultado del proceso judicial creo que exigen toda la atención y esfuerzo debidos. No es cuestión de ahorrarse unos miles de euros en dietas y en alquiler de un local adecuado para alojar a tanta gente. No creo que el resultado hubiera sido tan escaso a favor o en contra, si en lugar de juzgarle 9 personas le hubiera juzgado 90. Dentro de un bloque de 90 personas es mucho más fácil pasar desapercibido y por tanto, sentirse más arropado y menos intimidado. El número ayuda mucho, y de hecho, muchos ejercicios de violencia se basan en superar al adversario en número.
- Incluso no juzgar con jurado para casos especiales. Si la argumentación que pueda aportar el jurado va a ser endeble o mal fundamentada o incluso errónea, es mejor dejar el caso en manos de expertos.

Y aquí enlazo, hablando de tecnicismos, con el otro gran caso de la semana y del mes...los tres juicios al Juez Garzón. Desde aquí quiero enviarle mi más sincero apoyo. Todo lo que está ocurriendo en el Tribunal Supremo me está provocando un desasosiego y un malestar emocional enorme.  Creo que se está juzgando injustamente, porque no debiera haber habido ningún juicio, en los tres casos que tratamos. Incluso para alguien como yo, que conoce malamente los entresijos de los procesos judiciales, suena de nuevo muy raro, que en el plazo de una semana, Garzón sea juzgado por impedir el derecho de defensa, con el caso de las escuchas del Gürtel, sabiendo como sabemos que las escuchas tuvieron lugar en los calabozos y por tanto, sin persecución alguna hacia los abogados, algo que por otra parte se hace  con los terroristas (y aquí no pasa nada, y se admite sin más), y una semana más tarde oigamos en los medios que el auto del Juez Varela que rechazaba los argumentos de Manos Limpias para acusarle, incluía más de lo necesario para cerrar el caso. Es decir, que prácticamente podía (y lo fue) ser utilizado palabra por palabra para rehacer la demanda ante los tribunales. Repito que no soy experto en estos menesteres, pero en román paladino a esto se le llama ayudar o en lenguaje estudiantil, chivar la respuesta...y precisamente eso no es para mí hacer honor al derecho de defensa del acusado. Ya del tercer caso, el de que Garzón tuvo una buena "mordida" por no juzgar a Botín...en fin...bien barato parace que le salió a este banquero, si es que fuera cierto.

Son argumentaciones todas futiles, de poco calado, sin apoyo de la Fiscalía, que hace que huela todo muy mal en el Supremo. De todo ellos, ¿qué me queda? Pues la intimidación, asustar a cualquiera que vaya por un camino de independencia absoluta, ajeno a clientelismos, lobbies, y partitocracias de baja ralea. No tengo mucho más que decir, dentro de mi absoluta indignación con lo que están haciendo con Garzón y en contra de la normalización y modernización de la Administración de Justicia en este país. Ah, pero no olviden que yo siempre propongo algo, al menos para crear debate. Y en este caso, ahí van:

- Elección popular de los jueces, cada uno en su nivel territorial. No entiendo por qué no podemos elegir a los jueces del Tribunal Supremo y del Constitucional directamente.
- La elección sería por 6 años, de modo que no coincida nunca con elecciones al Congreso, en el mismo año, para que así haya posibilidad de que no influya tanto la partitocracia que tenemos instalada en España. Ningún partido podría intervenir a favor o en contra de ningún candidato judicial.
- Desaparición del Consejo General del Poder Judicial. La Administración de Justicia debe quedar en manos del pueblo, y sujeta por tanto a las mismas exigencias de calidad, eficacia y eficiencia que exigimos al resto de Administraciones Públicas.
- No poder acusar a ningún juez instructor de prevaricación, puesto que nada de lo que dicta o resuelve es definitivo. Como mucho, si alguna actuación se considerara por las partes injusta durante el procedimiento de instrucción, podrá apelar a un tribunal que rápidamente dictamine en juicio oral si el Juez instructor se ha pasado de la raya o no. De lo contrario, y con la intimidación que supone poder ser acusado de prevaricación y condenable a 20 años de inhabilitación, la inacción o inhibición del Juez será más dañina que los errores que pueda cometer.

Sí, ya sé que estoy soñando en alto y por escrito, pero por soñar...


miércoles, 4 de enero de 2012

Al rescate...pero ¿se lo merecen?

¡Ay qué susto amigos y amigas lectores!! Esta mañana, en lugar de mi radiorreloj, que no siempre lo consigue, me ha despertado-conmocionado la noticia emitida por la SER sobre el retraso en el pago del Gobierno de la Generalitat Valenciana al Deutsche Bank de una deuda considerable que supera la mareante cifra de la centena de millones de euros...Y aquello conmocionó mi alma, mi espíritu y todo mi cuerpecito. Me desperté completamente sin quererlo y casi se me indigesta el desayuno por el mal humor que causó en mí la desagradable noticia colateral, que luego no ha acabado de confirmarse de que todo se resolvió con un nuevo préstamo avalado esta vez por el Ministerio de Hacienda...Espero que no sea así, lo espero y lo deseo sinceramente, porque después de ver el despropósito de las pasadas elecciones municipales y autonómicas de mayorías hiper-mega-absolutas en la Comunidad Valenciana para el PP liderado por el, ahora ya encausado y abanquillado, señor Camps, mientras conocíamos, los que lo quisiéramos conocer, la hiper-mega-deuda-déficit presupuestario que acumulaba, el sentimiento de "cara-de-tonto-absoluto" que invadiría mi ser alcanzaría cotas altísimas, estratosféricas...No, esto no puede ser resuelto con un falso concepto de "solidaridad interregional", y menos aún conociendo las obras y eventos faraónicos con el que nos han bombardeado sistemáticamente a través de todos los medios publicitarios habidos y por haber. No, así no, porque si se atreve a acudir al rescate el señor de Guindos, me temo que tendré que clamar a los cuatro vientos la insumisión fiscal del resto de españoles gobernados por personas con mayor sentido común y sentido de la proporción, mesura y buen gobierno de la cosa pública (¿pero queda alguno...? Sí, aún quedan...).

La solidaridad, lo que entiendo yo personalmente por solidaridad, no se refiere en ningún caso y no lo aplicaría jamás en mi vida privada a casos similares y perfectamente extrapolables a lo que hemos conocido hoy de las finanzas de la Comunitat Valenciana. Ya puede ser un familiar directo, o no, que si lleva una vida disoluta, sin orden ni concierto, le va a prestar 1000 euros Rita, que yo no...Algo completamente diferente es el caso de las tragedias humanitarias provocadas por los fenómenos físicos de cualquier tipo. Para muestra tenemos un botón: el terremoto de Lorca. Demasiado poco hemos acudido en rescate de los damnificados en esa localidad,  y además con mucha lentitud. Todos podemos encontrarnos alguna vez en esa situación. Para estos casos, sí que la solidaridad interregional está por encima de todo.

Y ahora es donde viene mi propuesta, tal y como habitualmente tengo por norma cuando entro en la crítica y debate de algún tema. ¿Cómo debemos comportarnos y actuar ante situaciones tan dramáticas como es la bancarrota económica y financiera de una región, comunidad autónoma, ayuntamiento cuando se debe a una locura política y al fracaso absoluto de quienes han sido legítimamente designado para gobernar esos territorios? Realmente el mismo problema existe a nivel de toda la Unión Europea: Grecia, Portugal, Irlanda rescatados, y casi, casi, Italia, y no muy lejos España...porque el Fondo de Rescate se le dota, pero con unas condiciones que suponen la supervisión o fiscalización de las operaciones financieras y económicas del país rescatado, o como se dice ahora, su intervención directa.

Para ilustrarme en la materia, he analizado una propuesta lanzada desde el think tank Bruegel en Bruselas, que propone la creación de un mecanismo para la resolución de las crisis de deuda soberana. Me gustó tanto la propuesta que he preparado un resumen y lo he subido a la nube, en este caso en Google Docs, en este documento, para compartirlo y que sirva de elemento de debate y reflexión. En nuestro caso,  no lo limitaríamos al ámbito de los estados miembro de la Unión Europea que se encuentren en situación de crisis financiera a punto de impago de sus obligaciones de deuda soberana, sino que lo aplicaríamos como mecanismo o procedimiento legalmente establecido (a nivel constitucional incluso) para resolver estos rescates de comunidades autónomas, diputaciones o ayuntamientos en situación de debacle. Está bien echar al agua los botes pero como mínimo exigiremos que remen y remen, y a ser posible en dirección a puerto seguro, alejándose de la tormenta. Necesitamos ya un mecanismo nacional de resolución de crisis político-financieras en España, o de lo contrario nunca aprenderán lo que supone gobernar y administrar lo que es de todos y de todas, y por tanto, volverán a las andadas...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Transparencia (2): hablemos de funcionario/as.

Me quedé con hambre investigadora, una vez que tuve en mis manos esa gran montaña de datos que me proporciona el actual nivel de transparencia de las Administraciones Públicas españolas. Y a raíz  de la polémica levantada por el presidente de la CEOE la pasada semana se ha abierto un debate en LINKEDIN dentro del grupo Administración Inteligente, acerca del coste real de mantener a tanto funcionario y funcionaria ahora que estamos tan mal, pasando las penas del Purgatorio, e incluso alguno/as ardiendo en medio de las llamas del Infierno. Las intervenciones son realmente muy interesantes y arrojan luz sobre los males que afectan a la Administración, la falsa impresión de que los sueldos son elevados (en términos generales) comparados con los del sector privado y sus posibles causas. Creo que es interesante dirigir a los lectores si tienen interés en ampliar la información que aquí muy resumidamente aporto (ir al debate).

Pero volviendo a los datos municipales de Bizkaia y enlazando con el debate sobre los gastos de personal del funcionariado en nuestras Administraciones Públicas Locales, he obtenido el siguiente gráfico que puede ser muy ilustrativo:

Elaboración propia a partir de datos de 2009 del Ministerio de Economía y Hacienda.

Podemos observar en color azul el ratio de gastos de personal frente a gastos totales. Ha sido enormemente llamativo observar cómo los municipios medianos (nº de concejales entre 17 y 25) alcanzaban tasas cercanas al 40% de gasto total en empleados públicos. Curiosamente Bilbao rompía la tendencia y aunque no lo puedo aseverar, quizá tenga que ver con el número de sociedades municipales que tiene en su órbita, y por tanto, consolidadas presupuestariamente pero ya en otras partidas (transferencias corrientes y de capital  , ya no recibidas, sino emitidas hacia esas sociedades entre otros destinatarios, por un monto cercano a 130 millones en 2009). Es decir, que bien podría tratarse de un ejemplo de lo que se conoce como externalización de servicios públicos, que sólo tiene reflejo en la propia Diputación Foral.

Ahora bien, las cifras parecen penalizar a los ayuntamientos medianos, como más gastadores en su personal. Como no me cuadraban los números, sobre todo, por la enorme diferencia encontrada entre unos y otros, de hasta 3 veces más entre municipios muy pequeños y municipios medianos, pasé a analizar los datos de acuerdo con la clasificación funcional, es decir, "para qué" están gastando los muncipios, con qué objetivo. En este caso, apareció una columna relacionada con los programas de gasto de protección civil y seguridad ciudadana, que en muchos de ellos aparecía con valor cero. No se trataba de un error puesto que al conocer a quién le correspondía, siempre aparecía un municipio pequeño o muy pequeños. Parece que la clave se encuentra en esa columna, ya que ni tienen policía municipal, ni protección civil ni mucho menos un cuerpo de bomberos. De modo que preparé un dato corregido de gastos de personal, descontados los gastos imputados a programas de protección civil y seguridad ciudadana (admito que alguno de esos gastos son también de compras de vehículos especializados y de funcionamiento propio de la policía municipal y de bomberos, pero el grueso siempre son los gastos de su propio personal). Con ese dato corregido, la comparativa es mucho más homogénea, situándose casi todos los municipios en torno al 20% de su gasto total empleado en pagar a sus funcionario/as.

¿Es mucho o es poco? Pues como siempre, depende de la satisfacción de la ciudadanía con la prestación de los servicios que realizan esos funcionario/as. Pero al menos, sabemos ya, gracias a la transparencia (publicidad de datos económico-presupuestarios de las cuentas municipales) qué cuesta o mirándolo desde el otro punto de vista, qué nos ahorraríamos si prescindiéramos de ellos. ¿Lo haría más barato la iniciativa privada? Lo dudo mucho, ya que aquí no tenemos que pensar en ningún beneficio empresarial. Porque si algo debe quedar muy claro a los lectores es que no está demostrado que la iniciativa privada lo haga mejor que la pública en aquello que hace la pública.

Aún así, queda por averiguar cómo repartimos esos costes de personal funcionario entre los ciudadano/as de cada municipio. Y para eso, no hay como hacer una división del gasto de personal entre los habitantes de cada pueblo. Aquí vienen los datos:

Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Economía y Hacienda.
En promedio, vemos que un ciudadano de Bizkaia, si no tenemos en cuenta el pueblo en el que vive y paga sus impuestos, está soportando con unos 400 euros/año los gastos del personal de su ayuntamiento. Si lo miramos segmentado por tamaño en población del municipio, aparece otro dato significativo. Los municipios muy pequeños cargan a sus habitantes con casi 250 euros más por habitante y año. Tal vez sea poca gente para una estructura municipal demasiado grande, pero debe quedar claro que son los habitantes de cada municipio los que deben conocer en detalle cuánto les cuesta anualmente a cada uno de ellos, y si por tanto les compensa el esfuerzo extra.

En resumen, datos para la reflexión y análisis. Por supuesto, que si alguien quiere información detallada a nivel municipal del año 2009 puede pedírmela. Si hubiera interés podría hacerla pública a través de Google Docs. Todo sea por la transparencia, el conocimiento de causa, y en definitiva, la mejora de los servicios públicos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Transparencia, asignatura olvidada de nuestros políticos

Me encontré con una mención a la página de Transparencia Internacional España en las jornadas de la 3ª Conferencia sobre Calidad y Sostenibilidad de los Servicios Públicos, que ha tenido lugar en Bilbao, los pasados 29 y 30 de noviembre, en la que mencionaba la nueva relación actualizada de índice de transparencia municipal, y recordé que Bilbao había sido una de las ciudades premiadas, dentro del top 100 (5 ciudades se han salido...literalmente, dándose con el techo...quizá haya que ampliar en altura la casa de todo/as...).

Y me picó la curiosidad, y mucho más cuando leí, también por pura casualidad, el artículo de María Dolores Guillamón López, Ana María Rios y Cristina Vicente, de la Universidad de Murcia, titulado "Transparencia financiera de los municipios españoles. Utilidad y factores relacionados", publicado en la revista Auditoría Pública, nº 55, pp. 109-116. Me pareció muy interesante, ya que aprovechando la información del índice de transparencia de años anteriores, decidieron ir un poco más allá y explotar los datos que tan "transparentemente" nos ofrecen a los que queramos investigar. Y para ello utilizaron 5 variables:
- La ideología del alcalde: progresista/conservador.
- La fortaleza de ese gobierno municipal, utilizando el índice de Herfindahl (apunto a Wikipedia para quien quiera ampliar información), que viene a recoger el número de concejales de cada partido frente al total. A más  partidos con representación, más fragmentado el consistorio y más cercano a 0 el valor del índice. En el caso hipotético de mayoría absoluta y sin oposición, sería un valor de 1.
- El gasto total per cápita, es decir, total de gasto municipal entre toda la población registrada.
- Las transferencias recibidas per cápita, es decir, los ingresos recibidos del Estado, Unión Europea, Comunidad Autónoma, etc repartido entre toda la población registrada.
- La tasa de desempleo municipal anual.

Con toda esa información referida a 2008-2009-2010, las investigadoras concluían que los municipios gobernados por partidos progresistas son más transparentes que los gobernados por conservadores. Que a mayor fragmentación del gobierno local, mayor transparencia (ya intuíamos que las mayorías absolutas obstaculizan la apertura informativa...), que el gasto total per capita es superior en los municipios más transparentes, y que reciben más transferencias. Respecto al nivel de paro, no queda tan clara ninguna correlación entre transparencia municipal y su tasa de desempleo. Piden finalmente las investigadoras que se amplíe el índice municipal de transparencia a más ayuntamientos, y yo realmente pido que se amplíe a todos.

 Pero mientras esto llega, me he animado a utilizar las fuentes indicadas en el artículo, y que para mi sorpresa permite los datos de todos los ayuntamientos de Bizkaia (a excepción del Ayuntamiento  Abanto y Ziérbena, que no comunica los datos al Ministerio de Economía...). Como en el índice de transparencia actualmente publicado sólo aparecen Bilbao, Getxo y Barakaldo, he dirigido mis propias investigaciones hacia esas mismas variables relacionadas con el tamaño en población del municipio (los ayuntamientos los he agrupado por tamaño de población de acuerdo al número de concejales que componen el consistorio), y esto para los 112 municipios del Territorio Histórico de Bizkaia, obteniendo alguna conclusión interesante que paso a exponer a partir de este gráfico que he preparado:


Como puede observarse hay una clara tendencia a disminuir el gasto per cápita y también las transferencias corrientes y de capital recibidas por los ayuntamientos, conforme aumenta su población. El número de concejales del Ayuntamiento me ha servido como concepto de agrupación de acuerdo con rangos de tamaño de población, sin tener en cuenta para nada el tamaño del municipio, algo que tampoco tiene en cuenta la legislación vigente, que no corrige el número de concejales cuando el municipio es considerablemente extenso o con polarización de asentamientos de población. Queda también bastante clara la capitalidad de Bilbao, único municipio con 29 concejales. El último dato es el promedio municipal del Territorio Histórico de Bizkaia, a efectos comparativos, simplemente.

Es decir, que cuanto más pequeña es la población del municipio más gasta el consistorio en cada uno de sus ciudadanos allí empadronados, y más recibe en forma de transferencias de otras Administraciones Públicas (salvo una pequeña anomalía para los que tienen 11 concejales en cuanto a gasto total por habitante). Algo ha quedado claro al menos gracias a la transparencia de los datos recogidos en las liquidaciones presupuestarias, es decir, en las cuentas finales, que fin de cuentas, y valga la redundancia, es lo que nos tiene que importar y no tanto la fase de presupuestación, que es la que siempre resuena en los medios de comunicación (ampliaré en otro post algo más esta idea).

Otro gráfico que he obtenido tiene que ver con el famoso índice de fragmentación política del consistorio y de su relación con la transparencia. Aquí os lo muestro:

Datos del Territorio Histórico de Bizkaia tras las elecciones municipales de 2011. Elaboración propia.

¡Vaya! ¡Sí que es significativo lo que observamos! A menor número de concejales el índice de fortaleza (o su inverso, el índice de fragmentación política) aumenta, y por tanto la oposición se desdibuja y su influencia para hacer más transparente la acción de gobierno municipal también disminuye. Vemos que Bilbao ha quedado reforzado en 2011 con la mayoría absoluta de Azkuna si lo comparamos con los grandes municipios de Bizkaia: Barkaldo, Portugalete, Getxo. Ya veremos en esta legislatura si continúa por la línea que marcó el equipo de gobierno municipal del anterior mandato, el de la coalición PNV-IU/EB.

Parece ser que cuanto menos población tiene un municipio menos partidos políticos con representación tiene en el consistorio, y aparentemente al menos, más homogéneo es el modo de pensar político de sus ciudadanos. Pero por otra parte, si no hay "colorido político" en la oposición, más fácil es olvidarse de explicar lo que se hace, dónde se gasta y de quién se recibe lo que se gasta. Es cierto, también, que en municipios muy pequeños toda la gente se conoce, o debiera conocerse...y esto ayudaría en el camino de la transparencia, pero esta hipótesis debería ser demostrada. Por el momento, nos tenemos que quedar con los datos que aporto.

Como conclusión, por favor, exijamos transparencia en la actuación de gobierno, pero sobre todo, utilicemos la información que tenemos ya a nuestro alcance, hagámos nuestras cuentas de la vieja,  intantando extraer alguna conclusión, y a partir de ellas, decidamos, que para esos somos ciudadano/as con plenos derechos civiles, porque si no los usamos se nos van a oxidar.







martes, 29 de noviembre de 2011

¿Época de cambios o cambio de época?

Lo siento, no es mío el título de este post, pero me ha gustado tanto cuando lo he oído (a través de terceros en la Conferencia sobre Calidad en los Servicios Públicos a la que estoy asistiendo) que ha servido para reanimarme y regresar de la postración intelectual y crítica en la que me encuentraba desde que volví de vacaciones de verano. Sí amigos y amigas, también había caído en una profunda crisis anímica ante lo que estoy viendo y viviendo. De hecho, la semana pasada, tan profundamente afectado dejé a un compañero de oficina tras escuchar la pequeña perorata que le solté a modo de válvula de seguridad, describiendo las negruras del horizonte económico y social que se nos avecinaba, que hubo quien me lo recriminó, bondadosamente, eso sí: pobre, ¡cómo le has dejado! Sí, creo que ha llegado el momento de retomar mi blog y exponer lo que pienso respecto a los últimos acontecimientos.

De entrada, quizá lo que más me ha impresionado ha sido leer hoy en el ADN la noticia del acaparamiento de alimentos básicos por parte de algunos especuladores financieros, pese a quien pese, hambrientos de dinero, en una espiral ascendente que parece no tener fin, que nunca los sacia. Ya no se trata sólo de especular en los mercados financieros o  con los combustibles de primera necesidad, gasoil de calefacción o gas natural. Que alguien me explique, si puede, cómo demontres se conforman los precios de las subastas del mercado primario de generación eléctrica...porque creo que es imposible de saber, fuera de los círculos íntimos que acuden a esas subastas. Ahora que estamos constantemente oyendo hablar de incrementar la transparencia de nuestros gobiernos en sus quehaceres y obligaciones diarios, a mí me viene más bien la idea de crear un "índice de empañamiento" porque describiría mucho mejor el grado de avance al que hemos llegado en este aspecto de conseguir luz y taquígrafos en su actividad. Y desde luego, que no se debería componer con la información que ellos mismos aporten a quien tenga que hacer las sumas y restas para obtenerlo y luego publicarlo. No, señores y señoras, ya no me fío de ninguno, mucho menos desde que cayó en mis manos el libro de Gerald Everett Jones "How to lie with charts"...sí, en la lengua de Cervantes, "cómo mentir con las estadísticas". No lo he leído aún, pero la contraportada me tranquiliza un poquito cuando dice que trata sobre cómo pensar y expresarse con claridad (ya, ya...eso es la segunda lectura que puede darse, pero la primera...). Espero poder prepararme para que no me engañen más.

Pero la gran noticia de la semana, ha sido el desprecio absoluto de los especuladores financieros a la emisión de deuda de Alemania...sorpresa, sorpresa, señora Merkel. Tengo en gran estima la capacidad de trabajo de los alemanes, su entrega absoluta a lo que hacen, su sentido de obediencia sin rechistar, confiados en el buen saber y hacer de sus dirigentes, pero por otra parte, quizá es su gran talón de Aquiles. La locura de Hitler arruinó casi toda Europa, Alemania incluida, sin casi oposición interna, y ahora, tras unos años de expansión, de riqueza atípicamente creada y arribada al Sur de Europa, maestros del  buen vivir y disfrutar (nadie nos lo puede negar), nos encontramos con el hundimiento financiero, primero, y ahora económico, del gran mercado interior europeo. El frenazo económico causado por la subida de los tipos de interés, por miedo a la inflación en Francia y Alemania, nos ha dejado tocados del ala. En el Sur no se puede ya soportar la elevación de los tipos de interés. No hay crédito, pero es que aunque vuelva a haberlo, ya nadie se atreve a pedirlo. Estamos en un gran aprieto. Leo por ahí, que el afamado economista Krugman nos advierte que Alemania, liderada por A. Merkel y sus expertos, nos está conduciendo al abismo.  La polémica de los eurobonos, sigue ahí, con Europa cada vez más acosada por los ataques de los especuladores financieros. Ahora ya está amenazada Francia, Bélgica, incluso Holanda.  Nadie se salva. Las advertencias de Krugman parece que toman cuerpo, muy a nuestro pesar.

Lo que me preocupa mucho más es el cambio de rumbo (o no, al más puro estilo marianístico) del futuro gobierno del PP hacia el Nordeste, es decir, hacia Berlín. Nuestro Presidente "in pectore" ha declarado públicamente su admiración hacia la canciller del gobierno alemán. Contrasta claramente con lo que ha predicado el candidato socialista Rubalcaba, que pretende exigir a Merkel el alargamiento de los plazos para la reducción del déficit fiscal.  Hoy en la conferencia, el profesor Jesús Ruíz-Huerta nos ha presentado unos gráficos muy significativos sobre la disminución de la presión fiscal (más bien caída en picado) durante los pasados 2009 y 2010. Según lo mostrado, con una economía que no crece, la presión fiscal se reduce. Sinceramente les debo comentar que no entendía el concepto de presión fiscal y me dirigí a wikipedia. Según el artículo titulado "presión fiscal"no tiene que ver los impuestos previstos, sino sobre lo efectivamente recaudado en porcentaje de PIB, y por tanto, a mayor evasión fiscal, menor presión fiscal...EUREKA, comprendí el gráfico del profesor Ruíz-Huerta. Los españoles y extranjeros ricos que tributan en España están evadiendo impuestos en una escala desmedida, y por tanto, para compensar, a los que estamos en el "corralito impositivo", los gobiernos nos machacan cada vez más (IVA al 18% de tipo básico, y amenazando con subir al 20, subida de impuesto especial a los combustibles, subida de alcohol y tabaco, tasas universitarias, posible copago en medicamentos...) Aún así, con el ritmo de ajuste exigido por Alemania, y acatado extrañamente (?qué tendrá que ocultar Sarkozy...?) por Francia, se hace imposible continuar. Lo que no alcanzo a entender es por qué los sesudos expertos alemanes no han alcanzado a medir el grado de interrelación de las economías europeas. ¿Puede resistir Alemania y Francia si se hunde Italia y España? Hasta Obama se ha puesto muy nervioso, y mis ya mentadas y denostadas agencias de calificación (ver post de julio) amenazas con  bajarle también a Estados Unidos hasta AAA-. Ha sido penoso ver a Van Rompuy y a Cardoso rendir cuentas en la Casa Blanca. Me avergüenzo como europeo.

Sinceramente, creo que el ex presidente González tiene razón cuando indica que Merkel nos lleva a la perdición, que Europa carece de un liderazgo efectivo y ambicioso. Ya no sólo es economía. No es época de cambios, sino que realmente es un cambio de época y los tozudos del Norte no lo han entendido. ¿Estamos aún a tiempo de salvarnos?




jueves, 11 de agosto de 2011

Sin rumbo...

Me llegó a mi correo una pequeña cita del libro La  rebelión de Atlas (Atlas Shrugged en su versión original en inglés) de la filósofa y escritora estadounidense de origen ruso)Alissa Zinovievna  Rosenbaum, más conocida bajo el seudónimo de Ayn Rand, ya fallecida, que dice:

 "Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen  contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se  convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."
Ayn Rand  (1950)

Me decía la persona que me lo envió que se podía aplicar perfectamente a la situación de España. Yo creo incluso que se puede aplicar a la situación de todo el planeta, tanto primer mundo como el tercero, una vez que el segundo desapareció con la caída del bloque soviético. Por cierto, algunos mencionan incluso al Cuarto mundo, es decir, territorios sin Estado, con desgobierno absoluto, en caos permanente: Somalia, Zimbawe, Sudán, Afganistán, Libia...

Si nos paramos a pensar detalladamente en lo que nos menciona Ayn Rand, comprobamos que efectivamente, tenemos municipios e incluso autonomías donde se ha perdido el rumbo completamente: presupuestos incumplidos, prebendas inaceptables, privilegios de clase recuperados (educación de pago)...

Noruega, donde un loco liquida a 80 personas porque son de izquierdas y porque los de izquierdas defienden la integración racial en su país.
Somalia y Kenia al borde del colapso humano, en medio de una hambruna gigantesca.
Israel con manifestaciones para recuperar derechos sociales.
Siria, donde te matan a bombazos por pedir tus libertades políticas.
Chile donde las clases medias y bajas piden educación universal y gratuita ya que todo fue privatizado por los neoliberales de la etapa de la dictadura de Pinochet.
Oleada de robos en Inglaterra: jóvenes sin futuro y sin ideales que prefieren robar móviles y zapatillas deportivas a pequeños comerciantes, antes que asaltar bancos y repartir las ganancias entre los más pobres.
La Unión Europea debatiéndose entre ampliar los recortes sociales o endeudarse a cualquier precio.
Estados Unidos al borde de la bancarrota porque el ala más dura del partido republicano (Tea Party) se empeña en no aceptar subidas de impuestos a los más ricos.

Y mientras tanto los especuladores campando a sus anchas por todo el planeta, acaparando oro, petróleo, materias primas, todo lo que suponga pingües beneficios a corto plazo, ahora que los mercados bursátiles están de capa caída, en una espiral descendente que parece no tiene fin.

Pinta todo muy negro en estos primeros días de agosto. ¿A dónde vamos Humanidad enloquecida? No quiero pecar de pesimismo, porque ya lo hacen el resto de analistas y pensadores que suelo escuchar con atención en los medios de comunicación libres. Soy de la opinión de que como cualquier gripe o infección grave, existe un momento de crisis, de punto máximo que alcanza la fiebre y a partir de ahí, o te mueres o tu cuerpo reacciona y te recuperas. Puesto que estamos hablando del Planeta, su muerte no está contemplada aún por mí, y si se diera, poco podríamos hacer salvo meternos en algún agujero esperando a que escampe sin que nos hayan matado antes. Pero si vamos a la segunda opción, la de la Vida, entonces debemos ir pensando en qué hacer para que no vuelva a ocurrir.

Vengo insistiendo desde esta tribuna (suena muy profesional...;-) en que la ola neoliberal (a veces lo dramatizo calificándolo de tsunami en lugar de ola) que nos ha impactado en la cara, cuerpo y extremidades, además de en el bolsillo, viene de muy atrás. Los expertos consultados hablan incluso de los años 70. El reaganismo y el thatcherismo fueron sus puntas de lanza, y algunos laboratorios repartidos por el planeta sirvieron para ir anticipando los resultados reales de esas nuevas propuestas políticas (Chile  suele ser el ejemplo paradigmático). Lo cierto es que el monstruo creado en los 90 y muy crecidito en la primera década del siglo XXI nos está devorando sin piedad. La deslocalización de empresas, por ejemplo, está desertizando industrialmente a países que tecnológicamente no están en la punta, con productividad baja y salarios más altos que los chinos o indios (lo que no es nada difícil). Cierres y más cierres, y lo peor que sin formación avanzada, sin esfuerzo, no hay productividad,  no hay posibilidad de competir, y por tanto, su destino está ya escrito.

El empobrecimiento de las clases medias europeas no ha hecho sino comenzar. El crédito a las empresas está cortado o es muy débil, y por tanto, los negocios apenas si pueden invertir en mejoras tecnológicas o nuevas líneas de negocio. No pueden contratar a jóvenes preparados (los que lo están, los que se han esforzado en estar a la última) o los salarios que pueden ofrecerles son bajos, lo que conduce a un índice de sustitución de personal elevado o muy elevado, algo malísimo para el empresario/a.

Y en medio de todo ésto, los gobiernos más fuertes, Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, no dudan en aplicar las mismas políticas monetarias que condujeron a la profundización de la crisis de 1929. Volvemos a repetir el error, y al igual que entonces, por no querer admitir que los muy, muy ricos no pueden serlo en sociedades avanzadas, que no está justificado moralmente, pero tampoco técnicamente, que la diferencia salarial sea de 1000 a 1 entre el Presidente de una multinacional y un empleado de base, y mucho menos cuando no hay responsabilidad de ningún tipo en caso de cometer errores de bulto en la gestión.

Junto a ésto, nosotros mismos, invertimos hace años nuestros ahorros en planes de pensiones que ahora no valen nada o muy poco, sin saber muy bien qué es lo que estamos comprando, porque eso  mismo es lo que hacemos, comprar ahora para vender luego cuando nos jubilemos. El engaño está bien preparado, pero desde el punto de vista social es insostenible ya que produce la rotura de la propia sociedad entre los que han  invertido en fondos de pensiones y los que no han podido (porque nadie en su sano juicio pasaría la oportunidad de invertir algún sobrante de su salario anual, si es que lo tiene). Cada vez son más los que no pueden, y cada vez son más fuertes los fondos de pensiones, acosados a su vez con la obligación de ganar más y más dinero para los que podrán reclamar sus pensiones privadas.

Pero quién sabe realmente dónde va el dinero que pone en un fondo...La maraña de interconexiones y participaciones societarias hace imposible trazar ese camino. Lo que intuyo, porque no lo puedo demostrar con cifras, es que esos mismos fondos se vuelven contra los propios inversores, manipulados consciente o inconscientemente por sus gestores, en un mundo interconectado y extramadamente volátil, totalmente imbuido del valor del dinero, y sólo del dinero, que únicamente responde a la "regla del máximo beneficio caiga quien caiga", sea una persona, un colectivo o incluso un país completo. La realidad es que estamos en manos de gángsters de cuello blanco que utilizan armamento económico para destruirnos y aniquilarnos socialmente.

Llega el momento de las propuestas, no podía ser menos en este blog. Precisamente a raíz de la lectura de la entrevista a Cristina del Valle, en la revista Emprendedores de Julio de 2011, recogí una idea que me gustó muchísimo. Hablando del movimiento 15-M, de qué pensaba ella sobre su futuro, contestaba que podía llegar a convertirse en una especie de comité ético de control ciudadano de los gobiernos. No me parece nada mal, conocidos los cientos de casos de corrupción que vemos a diario entre los políticos que nos dirigen, algunos bordeando el delito penal, pero en cualquier caso, rebasando lo que todos admitimos como moralmente censurable. ¿O no?

Pues esta última pregunta retórica viene al caso de cómo alguien imputado, puede presentarse en listas electorales que él mismo controla, mediante el apoyo de otros más que están en su misma situación. Pero lo peor es ver cómo una masa de ciudadanos libres vota a esa opción o partido político y gana por mayoría absoluta.

Digan lo que me digan ustedes, algo falla en todo este asunto. Es cierto que somos libres de votar a quien queramos, pero cuando decidimos votar a personas que están imputadas y que terceras partes que tienen la misión de juzgar imparcialmente (poder constitucional independiente) deciden acusar formalmente a esas personas, entonces, entonces...es que algo falla en nosotros mismos, incapaces de distinguir lo moralmente bueno y lo malo, entre la defensa de lo público, de lo que es de todo/as.

Viene pues a colación, recuperar una idea y proyecto real que ha sido vilipendiado y maltratado por muchas personas, muchos educadores y sobre todo muchos políticos: educación para la ciudadanía. Se desarrolló incluyéndole en el currículo escolar. Lamentablemente todo lo que suena a asignatura obligatoria acaba siendo odiada por los alumnos, fastidiosa para los profesores y quebradero de cabeza para los padres. Quizá sea el momento de relanzar la idea, pero para toda la ciudadanía, mediante programas audiovisuales, similares al "Tengo una pregunta para usted señor presidente". Nos falta sentar bajo los focos a ciudadanos con perfil público y someterles a un tercer grado por parte de ciudadanos de a pie, sin complejos en preguntar y analizar el fondo de la cuestión, y sobre todo de compararnos con nosotros mismo y con  lo que haríamos en esas circunstancias, y finalmente de las consecuencias que todo ello tiene para lo que es público y de todos.

Si no sabemos siquiera que es nuestro, ¿cómo vamos a cuidarlo de los ladrones?



sábado, 23 de julio de 2011

Confía en su ineptitud y te verás estafado...

Por fin salieron a Bolsa los nuevos bancos procedentes de la reestructuración (a la fuerza) de los principales grupos de cajas de ahorro: Bankia, Banca Cívica, y antes CaixaBank. En medio de esta marejada, o más bien tsunami económico que estamos viviendo en las últimas semanas en los mercados bursátiles y de deuda, la aventura (yo no puedo llamarle de otra manera, lo siento) desventurada de las Cajas en su intento de bancarizarse me parecía algo oscuro e ininteligible en un primer vistazo o impresión. Ha tenido que llegar ADICAE con un muy correcto artículo que recomiendo el que  abriera mis ojos críticos y me obligara a reflexionar sobre lo que está ocurriendo.

En el artículo nos pasa revista a los principales indicadores económicos de estos grupos de cajas, y el panorama no puede ser más desolador. Cualquier ciudadano/a que tenga la más pequeña aversión al riesgo se le pueden poner los pelos de punta al ver el abismo en el que se puede meter. Me temo que durante unas semanas veremos oscilaciones en el precio de salida, incluso momentos de crecimiento del precio de partida, ganancias momentáneas, muy interesantes para los que están diariamente atentos a los índices bursátiles, esperando la menor oportunidad para ganar unos céntimos por acción, pero para el inversor a largo, para el ciudadano/a de a pie, que pone su dinero, su futuro, su confianza, en esas acciones de estos nuevos bancos, la evolución de los precios podría no ser tan favorable. El escenario que imagino, diseño y asiento en mi mente cuadriculada de ingeniero no puede ser peor. Y me explicaré.

Como cliente habitual (por desgracia) de una caja de ahorros, he comprobado, asumido y aceptado resignadamente que las asambleas de la misma sean de lo más velado (no me atrevo a calificarlo de opaco) que pueda diseñarse intencionadamente. Todavía estoy por encontrar a alguien, algún ser humano que haya sido elegido para participar en tales eventos anuales. Nunca he visto la lista de asistentes en ninguna sucursal, ni publicadas las fechas de las Asambleas Generales. Por purita curiosidad he buscado en su web información al respecto, y bien escondida aparece como "hecho relevante"...en fin, no tengo palabras para expresar mi indignación. Y es que me gustaría poder apuntarme a alguna lista de clientes, a ver si por, también, purita casualidad, sale mi nombre y apellidos del bombo y consigo enterarme de cuándo se reunirán los gestores de mi caja para explicar sus propuestas y para que sean votadas...y en su caso aprobadas...

Como pueden comprobar mis lectore/as, esto del sistema de gobierno de las cajas debería recibir un calificativo más duro que el de "velado", para pasar a ser "opaco". Que están politizadas ya lo sabemos, y la cuestión es que como nunca hemos podido opinar los ciudadanos y más aún los clientes y principalemente los depositantes de fondos, tampoco hemos conseguido remover esas viejas estructuras orgánicas y de poder. Sin embargo, este boom inmobiliario, esta crisis del ladrillo, está viniendo gozosamente a conmover los cimientos del podrido entramado que nos ha mantenido tan engañados. 

Tan mal lo han hecho, tan mal lo han gestionado, tan poco eficientes en su gestión son comparados con la banca tradicional, que ya deben mucho más de lo que tienen. Se les fue la pasta por algún agujero, creo que inmobiliario, y ahora están desesperados intentando captar fondos para salvar su cuello (que no el mío). ¿Y qué creen que han pensado para salvarse? Pues convertirse en bancos...ya, ya, eso se dice fácil. La cuestión es que sin dinero, malamente puedes prestar...que es en definitiva el negocio de cualquier banco. Ahí es donde aparecen operaciones de salida a bolsa. Te dicen...miren señores y caballeros, qué hermosas acciones tengo en este escaparate, frescas, frescas, recién saliditas de la imprenta, listas para traspasárselas a ustedes a un buen precio. Además les prometo (con la boca pequeña y sin seguridad ni compromiso firmado de ningún tipo) que en poco tiempo el reparto de las ganancias les hará un poco más ricos, sin arrepentirse de esto que están haciendo. Y algunos incauto/as se creen la publicidad y sin investigar más, invierten, ponen su dinerito y llenan de dinerito fresco su caja fuerte llena de telarañas o de facturas sin pagar que es aún peor.

Pero lo peor es que nadie nos dice y les advierte a estos incautos que quienes van a gestionar estos nuevos bancos no son otros que los que han arruinado las cajas de ahorros de donde proceden estas ideas tan "avanzadas2. ¿Alguien se ha leído los estatutos de estos nuevos bancos?¿Y si se los han leído, los han entendido?¿Ya saben cómo van a participar en la gestión como accionistas, cómo y quiénes les rendirán cuentas?¿Quiénes tendrán y detentarán el núcleo duro del poder en esos bancos? Porque a Botín y familia ya les conocemos, y sabemos que son dueños de una parte importante de esas acciones, y que por tanto, les va en su interés que su banco funcione muy bien...¿Pero los que dirigirán estos nuevos bancos...?¿Y qué sueldos tendrán?

Bueno, bueno, preguntas y más preguntas, y cada vez más cabreado e indignado con la estulticia humana al leer este otro artículo  donde nos cuentan que han conseguido el dinerito para recapitalizarse con un descuento del 60% sobre el precio inicialmente barajado. ¿Acciones de saldo...? ¿Valen realmente lo que han pagado por ellas...3.500 millones de euroooooosss? Así que están eufóricos...!! Al menos, me siento a gusto sabiendo que lo mío no está en sus manitas derrochadoras.

Pero no podía acabar mi nuevo post sin plantear una propuesta (siempre debo proponer algo, de lo contrario traicionaría los principios de este blog: recuérdenmelo, por favor, si falta alguna vez a mi palabra). En este caso, seré tremendista pero práctico. Puesto que la mayoría de los que somos clientes de una caja solo pretendemos recibir en ella nuestra paguita, nuestra nómina, pagar unos cuantos recibos y no tener ninguna comisión a ser posible, con una distribución de cajeros adecuada, y con una oficina virtual que nos permita hacer gestiones desde casa...¿por qué no nacionalizamos todas las cajas, poniendo entre todos el dinero público  necesario para salvar la situación inmobiliaria, con prohibición absoluta de volver a privatizarlas (yo ví como mi Caja Postal de toda la vida se convertía en Argentaria y acababa en el BBV)?¿Por qué no creamos de nueva la Caja Pública Española, cuyos empleados sean funcionarios de carrera, seleccionados en rigurosas pruebas públicas, y donde se ascienda por mérito y capacidad, sin ninguna influencia política? ¿Por qué no podemos tener derecho como ciudadano y ciudadanas a disponer de servicios bancarios mínimos gratuitos de calidad (pagados con nuestros impuestos) imprencindibles en una vida social y económica cada vez más compleja?

Ahí queda eso...